jueves, marzo 02, 2006
Día 16
7:02 el reloj me despertó con su cantadito, abrí los ojos más rápido de lo que esperaba, me paré, como de rayo, todavía no prendía la luz y ya me había yo… lavado la cara [chiste que solo pocos entenderán, se los puedo explicar, pero en este post no]. Me cambié y me fui a desayunar. No hacia frío, así que corrí hasta el comedor, me gusta correr, no soy un corredor ni nada de eso, pero siempre ando corriendo, me gusta sentir el airesito en mi cara, me gusta cansarme y empezar a bajar el ritmo, a caminar rápido y retomar el aliento, para después volver a correr.
Desayuné de volón pimpón, ya tenía rato sin alcanzar el desayuno, regresé corriendo a la residencia, me lavé los dientes, subí a la terraza por mi chamarra azul que había dejado sobre una silla desde que la lavé para que se secara. Estaba llena de escarcha, como una capa de hielito la cubría, la metí y la puse sobre la silla del escritorio y la acerque a un calentón, la sacudí un poco, me puse una chamarra negra y me fui a la escuela; esta vez llevé mi maletín de la muerte en lugar de mi mochila.
Mi maletín está bien matón, en él llevó mi laptop, cuaderno, fólder, calculadora, mouse, cable eléctrico para la laptop, plumas, lapicero, plumón, cds, mi grabadora de voz, y no sé qué más; el maletín es negro, con los contornos plateados, metálico, de aluminio y se abre con combinación; me encanta mi maletín.
Llegué justo a tiempo al laboratorio de control y después de esas 2 horas de laboratorio, siguió una hora de digitales y por último una hora de control, la clase. Creo que tengo un crush con mi profesora de clase de control, me gusta su acento y me gusta su carita, y me gusta escuchar como explica todo muy rápido y como se ven las mangas de su bata blanca de laboratorio cuando escribe en el pizarrón, me gusta su letra y me gusta también que sus dibujos no son muy buenos que digamos. Sí, me gusta mi maestra.
En la residencia me puse a terminar de planchar y a acomodar mi ropa, a limpiar un poco el escritorio lleno de cables, boletos el autobús y otros papeles. Luego a comer, comí sopa de fideos y cocido madrileño [o asado, no recuerdo], no iba a comer eso, iba por el pez, pero en la fila, el señor que iba detrás de mí empezó a decir que es lo mejor del mundo, que en casa de su madre cuando hay fiestas y tal, que eso es lo que se come, que está muy rico y no sé que más; entonces cuando llegué con la muchacha que estaba sirviendo [hoy descansó la señora habitual] le dije que me diera el dichoso cocido madrileño, porque capaz que el don se ofendía o algo.
El asado madrileño es un montón de todo, como la paella, solo que éste no tiene mariscos, ni arroz, o sea, no es como la paella [sí ya se que estas ultimas líneas no tienen sentido, pero para ahora me explicaré mejor], el caso es que el asado madrileño tiene chorizo, así los pedazos de chorizo envueltos aún, tiene como lomo, eso me pareció, no soy experto en carne, también pollo, patatas [aquí las patatas son como en México los frijoles, no por el tamaño, no vayan a pensar que son unas papitas chiquititas, me refiero a que se usan mucho en los platillos típicos], también una cosa que se me hizo como chorizo, porque era carne envuelta en carne, pero era obscura, como es la carne “normal”, así entre café y negra, y también tenía algunas verduras. La verdad no se me hizo el super platillo que decía el señor, o tal vez sea que no estoy acostumbrado a tanta carne roja, en fin, me lo comí todo y guarde mi bolillo.
Ahora solo tenía que esperar a que llegara la hora de mi clase de Montaje y Edición de Video, decidí entrarle después de todo. Mientras tanto me ocupé viendo algunas páginas de Internet, viendo algunos capítulos de South Park y jugando con el Photoshop, quiero aprender a usarlo más o menos.
Salí de la residencia a las 19:15, no sabía que llevarme, así que llevé una chamarra en la mochila, un cuaderno con pluma, mi cámara fotográfica y mi mp3player inseparable. Perdí 2 autobuses al hilo por estar tomando fotos, finalmente tomé uno de la línea 3, me bajé en un parquecito en el centro de Alcalá, porque cuando fuimos al cine ahí tomamos el de la línea 5 con rumbo al centro comercial La Dehesa, y éste va desde La Dehesa hasta El Barrio del Pilar, cerca del auditorio, estuve ahí un buen rato, tomando fotos y esperando. Entre a una tienda frente al parque, para comprar un bonobús [así le llaman aquí a los pases del autobús], Toño me había encarado uno así que también se lo compré.
Finalmente a las 19:51 pasó el autobús que tanto esperaba, en cuanto me subí supe que no llegaría a tiempo a la clase, pero bueno, ya iba en camino, que era lo más importante.
Me bajé del bus a las 20:12, corrí hasta el auditorio, todavía tenía que pagar la inscripción y ver qué ondas con la mensualidad. La clase ya había empezado y el coordinador de fotografía estaba dentro del salón, debía hablar con él sobre mi situación. Se acordó de mí y me dijo que no me preocupara, que entrara a la clase y que si podía que regresara mañana para arreglar todo lo correspondiente al curso.
En cuanto entre al salón, me presenté y la profesora [una muchacha como de unos 27 o 28 años, con el cabello cortito y anaranjado, al estilo irlandés] me preguntó el por qué de mi interés en el taller de Montaje y Edición de Video Digital [me gusta como suena eso], lo que rápidamente pensé fue: “Pues, porque el taller de fotografía digital y tratamiento de imágenes ya estaba lleno”, pero me contuve y dije: “Porque me gusta estar detrás de una cámara, no soy fotógrafo ni nada por el estilo, simplemente me fascina estar detrás de una cámara, sea de video o sea digital, además me gusta mucho la música y vi en la descripción del curso que estaremos trabajando con bandas sonoras y demás”, y después de todo, todo eso es cierto, realmente por eso entre al curso, es decir, eso fue lo que me motivo a entrar, además de que me puse a pensar y en Tijuana puedo entrar a un curso de fotografía más fácil y barato que a uno de Montaje y Edición de Video Digital [suena bien cool].
Somos 6 en el grupo, para casi todos los cursos son de 8 integrantes como máximo. Hay 3 muchachas y 2 señores, casi todos son artistas, fotógrafos, músicos; uno de los señores, pertenece a la vieja escuela de edición de video, a el le tocó trabajar a mano con los films. La profesora es bastante hiperactiva, y se nota que le apasiona mucho todo eso del video, en cada expresión enfatizada en sus explicaciones parece que se le van a salir los ojos, mueve mucho las manos y dibuja fatal, pero explica muy bien. Me gusto también la idea de que nos van a regalar los programas para editar, que son caritos, algo comento de una rifa de cámaras de video para universitarios, me dijo que después me daría bien la información.
Lo primero de la clase fue la presentación e introducción; después pasamos a los tipos de planos y ya empezamos a hablar sobre la primera práctica, vamos a recortar imágenes de revistas, las vamos a digitalizar y las vamos a pasar al editor de video, para hacer una especie de secuencia, va a llevar una historia con musiquita y toda la cosa. Estoy emocionado por ver que sucede, el fin de semana a ver si compro algunas revistas para ir armando alguna historia.
De regreso a la estación del autobús, me detuve en varios lugares para tomar fotografías, la gente se me quedaba viendo, porque ponía la cámara en algún lugar, la programaba y esperaba a que tomara la foto, andaba viendo en todos lados, buscando cosas para fotografiar, como loco dando vueltas, dando saltos, agachándome, subiéndome a barditas, bancas y demás; tenía ganas de fotos.
También en el autobús tomé algunas cuantas, llegué a la residencia a eso de las 23:00, se suponía que todavía íbamos a ir de party al centro de Alcalá, a ver que show con un bar de Erasmus, al que nos dijeron las chicas de Mexicali, pero estaban todos en la sala, dispuestos a ver una película y decidimos mejor quedarnos ahí, a gusto, ya tendremos tiempo para partys, además ya venía cansadillo de andar de vago y solo estaba pensando en mi tarea.
Vimos Troya, ya la había visto en el cine, para Carlos era la primera vez, y de hecho me contó que era la primera vez que escuchaba la voz de Brad Pitt, que le parecía que no le quedaba, me pareció gracioso, no sé si al doblar las películas de él siempre le pongan la misma voz, porque la otra vez que vimos Ocean’s Eleven a mi me pareció que ni al caso con las voces, pero bueno…
Es bien curioso, pero regularmente cuando nos juntamos en la sala a ver la tele, estamos todos con nuestras laptops, se ve bien loco, hay una laptop por cada persona, y estamos hablando entre nosotros, viendo la tele, escribiendo en la laptop y uno que otro comiendo o bebiendo algo.
Acabó la película poco antes de las 2:00, me fui al cuarto a seguir escribiendo, pero me ganó el sueño y lo dejé para después, de todas maneras para cuando amanezco sigue siendo el mismo día…
Unknown 11:53 p.m.

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