sábado, marzo 04, 2006
Día 17 [3 de marzo 2006]
Un ruido afuera del cuarto me despertó, eran las señoras de limpieza trabajando en la cocina, era un poco antes de las 10:00, me levanté y acomodé algunas cosas en el ropero para cuando entraran al cuarto no se viera tan desordenado. Salí en pijamas hasta la sala, con la laptop, prendí la tele, en el camino saludé a las señoras de limpieza.
Estuve un rato enterándome de las noticias del día, viendo algunos canales, me sorprendió que en uno de los canales pasaran una novela de Telemundo, una que mi madre veía “El cuerpo del deseo”, me parece que Lucas [el polaco que conocí en la fiesta de Katerina] me había comentado algo de esa novela, pero no recuerdo bien.
Una de las señoras de limpieza quebró la tapadera del escusado, dijo que en unos minutos vendría alguien a remplazarla y se fue con la quebrada. Cuando se fueron, me metí a bañar, me gusta la cosa que tengo para bañarme, es una como bolsita de red, donde meto el jabón y con esa me tallo, la bolsa hace mucha espuma de jabón, siempre es buena la espuma.
Luego a comer, otra vez no estaba la señora que regularmente sirve, a lo mejor le tocaron sus vacaciones o no sé. Comí brócoli y pez, no sé por qué hay niños a los que no les gusta el brócoli, no sabe a nada, de hecho a veces en casa, como brócoli crudo, como si fueran galletas o algo por el estilo, como para botanear brócoli o zanahorias chiquitas.
Tenía que ir al mercado a comprar algunas cosas para comer, quería ir al mercado que está en el centro comercial La Dehesa, porque Carlos me dijo que ese era mucho más grande que el Mercadona, al que regularmente vamos; aquel mercado se llama “Alcampo”.
Nos fuimos caminando, el día estaba bastante bien, ni siquiera tuve necesidad de usar un sweater, andaba bien concha con una camisa de vaquero de manga corta, caminando por las calles, viendo los carros pasar, me detuve un instante para ver el tren rápido que pasaba debajo del puente. Recuerdo que de niño me encantaba ver al tren que pasaba por la casa, sentía como el suelo temblaba y el ruido ensordecedor a veces me mareaba; claro está que el tren rápido no hace ni la mitad de ruido que el viejo tren que atraviesa Tijuana, y va mucho más rápido [obvio, dduurr].
Llegamos al centro comercial y lo empezamos a recorrer, deteniéndonos en varias tiendas, estuvimos comparando precios, con los de México y USA, en realidad son muy parecidos. La ropa del cocodrilito está igual de cara, como 60€ una camiseta tipo polo toda dura, vimos perritos bastante caros, como un Labrador negro por 600€, revistas como Muy Interesante por 2.95€, los videojuegos también están al precio de USA.
El centro comercial es como una mezcla entre las Malls de USA y la Plaza Rio de Tijuana o la Plaza Carrousel, porque tienes todas las tiendas fashion al estilo americano, pero al centro de la plaza está el mercado, pero ¡vaya mercado!.
El mercado es como la Wal*Mart, pero con más variedad, es decir encuentras de todo, hay desde electrónicos hasta frutas y verduras frescas, pasando por la ropa interior, la panadería, la carnicería, en fin, un mundo de cosas.
Al entrar tuve que dejar mi mochila en información, me dieron un numerito, 77. Lo primero que nos encontramos fueron los electrónicos, había computadoras [aquí les llaman ordenadores], cd’s para grabar, cámaras digitales, videojuegos, memory sticks, mp3players, audífonos, estéreos, televisiones y muchas cosas más.
Luego los electrodomésticos, licuadoras, batidoras, lavadoras, etc. Continuamos, vimos las herramientas, yo adoro las herramientas, siempre que voy a una tienda de ese tipo y me topo con el departamento de las herramientas, me quedo un buen rato ahí nada más viendo, muchas de ellas no sé ni para qué son, pero me gustan, ojala algún día pueda llegar a una tienda de esas y comprar todas las herramientas que quepan en un carrito. Toño se fue a ver libros creo, luego nos encontramos en donde estaban los DVD’s y CD’s [me gusta que acá al DVD le llaman “de uve de”, se me hace correcto, así debe de ser].
En ese pequeño departamento tenían cosas para que escucharas algunos de los CD’s a la venta, estaba uno de Shakira, de Luis Miguel [el que le regalé a mi madre en Navidad], y otro de Regueton [no sé como se escribe] y otros cuantos más. Vi que también aquí hay quienes arrancan los audífonos de los puestos donde están.
Así anduvimos un rato, viendo por los pasillos, hasta que llegamos a la sección de frutas y verduras. Ahí me encontré a mi profesora de Montaje y Edición de Video Digital, bueno ella me encontró a mí, me saludo desde lejos. Antes de empezar a seleccionar frutas fuimos por un carrito a la entrada, vimos canastitas, y como se suponía que no íbamos a llevar mucho, tomamos una cada uno, pero la mía era muy peculiar, me gustó mucho, es como una canastita normal, la puedes traer cargando con la mano, pero, aquí viene lo cool, tiene otra agarradera más larga, que te queda justo a la medida para ir arrastrándola, la canastita abajo tiene 3 rueditas, dos en la parte de atrás y una en el centro al frente, me encantó la canastita, andaba bien feliz seleccionando frutas y verduras con ella en el suelo siguiéndome.
Otra cosa que me gustó bastante del mercado es que para seleccionar las frutas y las verduras hay guantes de plástico que tomas de un depósito que por lo regular está arribita de donde están las bolsas [bienvenido al primer mundo].
Como no soy muy conocedor de frutas y además soy malísimo para comerlas, solo compré unas cuantas. Escogí 2 manzanas rojas, estaban grandes y duras, me gustan que las manzanas estén duras duras, entre más dura mejor, el color de ellas no era como las que compramos en México, éstas están como decoloradas, pero ya las probaré para ver que show. Encontré limones, pero no son los limones verdecitos chistositos de mi tierra, son de los limones que parecen naranjas con hepatitis, amarillos amarillos como ellos solos, pero debo admitir que tienen buen aspecto después de todo, compré 3.
Plátanos, los plátanos no podían faltar, porque son tan fáciles de comer, no los tengo que lavar, nada más tomo uno, lo pelo y ya, yumi yumi, además nada mejor para cuando me trague alguna espina de pez [si era con un plátano, ¿no?], tomé un paquete, si, estaban empaquetados en un platito de esos desechables, blancos, de unicel, con una hoja de plástico cubriéndolos, se me hizo mejor que los que no estaban empaquetados, porque en los no empaquetados había unos con manchas y yo soy bien exagerado para eso.
Después, miré las uvas, uvas verdes, que aquí dicen blancas, la verdad no sé si en México también se llamen blancas, pero son verdes; estaban al lado de las moradas, no soy fan de esas uvas [de las moradas], las verdes me gustan mucho, y más sin semilla, no me gusta estar batallando con las semillitas y cuando las muerdo saben agrias. Escogí un racimo, todos estaban ya dentro de bolsas, es preciso indicar que la mayoría de la fruta acá está en muy buen estado, tienen muy buen aspecto, lo que facilitó mi recolección.
Por último, aguacates, tenía la idea de hacerme unas ricas quesadillas de vez en cuando por las noches y ponerles aguacate; muy bonitos aguacates, bien caros, pero muy bonitos, compré 2 y para mi grata sorpresa eran importados de México, ¿De dónde más?, de Michoacán para ser precisos, Chuy [mi vecino de enfrente en Tijuana] estará orgulloso. 2 aguacatotes para mis quesadillas, 1.92€.
Ah, claro, casi se me olvida, de vuelta al primer mundo; aquí hay como unas máquinas, donde pesas lo que vas a llevar, seleccionas en un tablero el producto del cual se trata y te da un sticker para que lo pongas en la bolsa y así al llegar a la caja te cobren bien. Y para que no te confundas con los productos, cuando los recolectas hay un letreritos que te dicen el precio por kilogramo y el número de tecla que debes presionar [además en el tablero hay dibujitos].
El siguiente pasillo donde me detuve fue el que encontré con cosas para comida mexicana, compré un paquete de 8 tortillas de harina, a ver que show. Mientras estaba ahí bobeando, llegó una muchacha ofreciéndome patatas, caseras, según dijo, hechas con aceite de oliva, no me quería ver mamón y como si estaban buenas, pues vale, eché unas a la canastita.
Después fui por cereal, me compré Cheerios, de los de la abejita; también compre pan, para mi queso para untar. Y en este mercado si encontré atún en agua, porque en el Mercadona tuve que comprar en aceite y me da asco quitarle el aceite, toda mi vida he comido atún en agua y a veces me cuesta trabajo acostumbrarme a otras cosas. Lo último que eché al carrito fue el queso, para prepararme las quesadillas, compre queso ya en pedacitos, decía: “queso para pizza”, ojala que mis quesadillas sepan a pizza.
Toño compró todavía más cosas que yo, la verdad ni supe que tanto se llevó, pero sus manos estaban rojas por cargar la canastita que no tenía llantitas. Pagamos, fuimos por mi mochila, saqué un sweater que traía y metí algunas cosas. De regreso a la residencia.
Tenía que acudir entre 18:00 y 21:00 al auditorio para pagar mi inscripción al curso de Montaje y Edición de Video Digital. Llegamos temprano a la residencia y me puse a lavar algunas uvas, no sé como lavarlas, así que lo hice de una por una, con agua para beber y tallándolas con mis dedos, las echaba en un vasito, una para el vasito, una para mí, una para el vasito, dos para mí…
Estuvimos viendo la televisión un rato, y ya cuando faltaban unos 20 minutos para las 20:00, nos fuimos, con rumbo hacia el auditorio.
Llegamos como a las 20:20, hice los pagos necesarios y quedé con Federico [el coordinador de fotografía] de llegar 30 minutos antes de mi clase para ver si me podían recomendar algún manual o algo para estudiar por mi cuenta la fotografía digital.
Nos quedamos un rato en el centro de Alcalá, buscando lugares a los que podríamos ir en determinada ocasión, como el próximo jueves 9 de marzo va a haber una exposición de cortometrajes en un bar por la calle Mayor, y los sábados de marzo van a haber distintas actividades en ciertos lugares a los alrededores del centro de Alcalá.
Me dio hambre y fuimos a un lugar llamado OhLalá, es un lugar de comida rápida, bien loco, porque tienen muchas cosas, tienen hamburguesas, pizzas, pasta, bocadillos [que son como los subways] y pan dulce, entre otras cosas; pedí un bocadillo y una fanta de limón.
Terminamos de comer y regresamos a la residencia, estaban “echando” en la tele un programa chistosón, se llama “Caiga Quién Caiga”, es como de notas graciosas, critican a celebridades, van a eventos y demás. Y al terminar pasaron “Forest Gump” una de mis películas favoritas [tengo como MIL películas favoritas, bueno como veinte MIL quinientas películas favoritas], y esa es una de ellas, lavé otras cuantas uvas, agarré mi bolsita de patatas caseras y me puse a ver la movie. Estaba muy cansado pero muy sonriente disfrutando de la peli.
Los anuncios acá duran muchísimo, como de 5 a 8 minutos, claro que se compensa con que los programas o películas duran también un buen rato antes de irse a comerciales; los extensivos comerciales me dieron tiempo de lavar varias veces uvas de una en una.
Cuando acabó Forest Gump, le cambié a la tele y en el 4 estaban pasando “El Silencio de los Corderos”, una traducción mucho más apegada al título original, ya estaba empezada, pero me quedé ahí pegado hasta que me quedé dormido en el sofá.
Desperté como a las 4:00, de frío, me fui al cuarto, me lavé los dientes y me metí bajo las cobijas, dormí profundamente.
Unknown 11:30 a.m.

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