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domingo, abril 30, 2006
 

Día 71 [26 de abril 2006]

Fue un miércoles de control, no porque me haya controlado, sino porque me dediqué a resolver algunos ejercicios del laboratorio de control. A la hora de comer me enteré de que habían operado a Lili y que estaría ausente unos cuantos días. De noche me puse a experimentar con la cámara fotográfica, tengo una idea pero necesito algunos materiales, ojalá que salga aquí, sino pues allá en cozy Tijuana. Traté de organizar algunas cosas, entre el cochinero que tengo en el escritorio, no sé por qué siempre tengo un mugrego, según yo limpio y acomodo y a los pocos minutos, ni siquiera días, ya tengo un montón de papeles, cables, monedas, platos, etc. Es desesperante en realidad, pero bueno. Cancelado.

donnadie vacio 3:51 p.m.
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martes, abril 25, 2006
 

Día 70

Me desperté temprano, para seguir estudiando, el examen sería a las 13:00, y yo tenía clase a las 12:00. Agradezco mucho que la gente crea en mí y en mis capacidades, pero a veces, en situaciones como esta, no quisiera que me dijeran: “Yo sé que tú puedes”, quisiera que me dijeran mejor: “Si trataste y no pudiste, ni modo, no pasa nada, todo estará bien”.

En ocasiones de presión como esta, trato de recordar mis días de terapia, no sé si Lourdes [mi última terapeuta], sepa lo mucho que recuerdo las sesiones, y el curso de verano en el que le ayudé con clasecitas para niños. Recuerdo que me dijo en una ocasión: “Tú necesitas reprobar”, me acuerdo que en ese momento mi reacción fue como “¿Pero qué estás diciendo?”, pero después, sobre todo después de trabajar con los niños, ya no me resultaba tan perturbadora la idea, es decir, no es como que vaya a reprobar por gusto o por no hacer la lucha, pero la vida no puede ser perfecta y cuando las cosas fallan, solo queda reír y volver a intentarlo [eso lo aprendí de los niños].

Llegó la hora del examen, dejé el nerviosismo en la residencia, y traté de afrontarlo lo mejor posible [no, no será un cuento del caballero valiente que venció al dragón porque creía en sí mismo]. En cuanto tuve el examen en mis manos y lo analicé, confirmé lo que algunos compañeros de clase me habían comentando, no era nada fácil. Lo leí todo, un examen de 1 hora de duración, y supe que no lo aprobaría, y así quedó, hice lo que pude, pero la verdad es que eran demasiadas cosas para mí, 20 puntos, de los cuales contesté menos de 10, así de dramático.

La verdad es que salí cabizbajo, a pesar de todo esto de aceptar los golpes y seguir, pues lo cierto es que duelen, y pase la tarde sobándome. Y me puse a hacer algo más del proyecto final. Llevé la ropa a lavar y comí cereal. Con este examen se me acaban de escapar 2 puntos de la calificación del laboratorio. Pero bueno, a seguir.

Ya a las 17:00 estaba de vuelta en la escuela, en el laboratorio de digitales, y la verdad es que ahí en el laboratorio no me siento mal, de hecho me gusta estar trabajando, programando, aprendiendo y no veo imposible pasarlo, a pesar de lo del examen, creo que voy por buen camino con el proyecto, aunque un poco corto de tiempo, ya haciendo cuentas solo queda un mes, y pues a ver que pasa…

Por la noche, partido de cené bien y vi el partido de chútale del día: “Arsenal Vs. Villa Real”, la verdad es que hacía mucho, pero mucho tiempo, que un partido de cualquier deporte me emocionara tanto como el de hoy, era el partido de vuelta, el Arsenal había ganado en Londres 1 – 0, y ahora solo necesitaban empatar para pasar a la final de la Champions League. En realidad, en este partido, el Villa Real fue superior al Arsenal, pero no pudieron anotar, yo sufría cada que se acercaban peligrosamente a la portería protegida por Jens Lehman, que a los 80 y tantos minutos de partido tapo un penal. Marcador final 0 – 0, el Arsenal está en la final, donde seguramente se enfrentara al Barcelona que juega mañana contra el Milán.

Para finalizar el día, me puse a hacer algunas copias de archivos que no uso muy seguido, o sea, para liberar espacio del disco duro de mi laptopcita para vaciarle más musiquita.

donnadie vacio 7:08 p.m.
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Tengo la Idea



Ahora solo faltas tú

[mouse sobre la imagen, para ver foto original]

donnadie vacio 7:00 p.m.
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Día 69 [24 de abril 2006]

69 el número del amor.

Y yo solo, en el comedor, desayunando de manera automática y aburrida.

Llegó un paquete, enviado con mucho cariño de parte de mi madre. Una caja blanca de cartón, con etiquetas azules a los lados que cantan: “EXPRESS MAIL United States Postal Service”.

Íbamos llegando a la residencia, regresando de clase de control, había un mensajero en la puerta, con una tablilla con varias hojas de papel, como que ya se iba. Una firmita por aquí [cada vez que firmo algo pienso: “debo inventarme una firma decente”]. Chocolates de los buenos con almendras del costco, una bolsa de pretzels, cd’s vírgenes, 2 paquetitos de corn nutts amarillos, 1 paquete de corn nutts blanco, libro “Así Hablaba Zaratustra”, extensión para audífonos, dos bolsitas para el jabón y mis lentes fashion con poco aumento.

Lo primero que use fue la extensión para los audífonos. O sea, lo que pasaba era que mis audífonos, los de siempre, los de guerra, ya estaban rotos, ya se les había caído la esponjita, todavía funcionan, pero ya tienen muy mal aspecto. Entonces, tengo otros 3 audífonos, unos que me dieron en el avión, que son de esos que no tienen diadema pero de bocinas grandes y que se cuelgan en las orejas, están bien, pero no me gusta como se escucha la música con ellos, a veces los uso para dormirme viendo un video o algún episodio de cierta serie o alguna película. También están los que venían con la laptop, que son de los pequeños que se meten en los oídos [las orejas es el pabellón del oído externo ¿no?], pero también tienen el defecto en la calidad del sonido a la hora de la música. Por último, están los que venían con mi mp3player, que también son de esos chiquitos, y estos si tienen buena calidad del audio, pero, no sé por qué razón se les ocurrió a los tipos de Sony hacerlos tan cortitos [como 30cm de largo] y después incluirles una extensión. Así que solo usaba esos audífonos cuando me ponía camisas que tuvieran bolsa arriba, porque la extensión la había olvidado en casa. Tons, ya ando bien feliz escuchando cómodamente mis preciadas rolitas.

Me puse a hacer algunas cosas del laboratorio de digitales. Al siguiente día tenía examen. Avancé un poco con lo del proyecto y regresé a clase de digitales. Vimos el funcionamiento del bus I2C y le entendía a toda la clase, me sentí bien, aunque preocupado por el examen del laboratorio, estuve, casi toda la semana, encerrado tratando de estudiar, de hacer, de avanzar, pero no consigo aterrizar nada y la verdad me agobia eso.

A la hora de la comida me llevé el libro al comedor, y empecé a leerlo, desde el principio [no, no es obvio], en Tijuana lo estaba empezando a leer cuando me vine para acá, y pues como al fin y al cabo no había avanzado mucho, pues rewind.

Un poco de estudio y después a mi clase de Montaje y Edición de Video Digital, que empezó a las 18:00, porque Natalia quería ‘recuperar por adelantado’ la clase de este jueves que se va a Irlanda. El fin de semana no tuve tiempo de avanzar en la dichosa práctica con la que llevo como MIL semanas, así que ahora le di duro 4 horas, je, y aún no termino, lo que pasa es que escogí una canción muy rápida y estoy metiendo muchas imágenes, son cortos de 0.07 segundos o cosas así, y pues la idea es de que sea violento y me faltan imágenes, casi no me gusta repetir, entonces ahí estoy buscando cachitos de los videos que nos dio Natalia, ya solo me faltan como 6 segundos de una canción de 56 segundos.

Regresé cansadillo a la residencia y me dormí algo tarde, estaba repasando algunas cosas que creía que vendrían en el examen.

donnadie vacio 6:49 p.m.
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Mírame

donnadie vacio 6:48 p.m.
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Día 68 [23 de abril 2006]

Soñé que estaba en mi cuadra, en esa en la que he vivido los últimos 14 años de mi vida, ininterrumpidamente, salvo unos 6 meses en la secundaria, que tuve una crisis y me fui a vivir a casa de mi tía Libia, y otros 6 meses en el 2002 que estuve en otra casa mientras remodelaban, bueno, destruían la vieja y construían la nueva casa.

En el sueño, había una especie de problema con la mafia japonesa en Tijuana. El cabecilla de ésta, era muy cruel y despiadado.

Yo estaba en la calle, y se veía como antes de que la pavimentaran, grietas en el suelo y montones de tierra que servían de banquetas.

Por alguna extraña razón, a los mafiosos se les ocurrió que nuestra cuadra sería un buen lugar para descansar de la persecución policíaca. Tenían carros viejos, como camaros de los 70’s.

De pronto, apareció el gran capo japonés, vestido de la manera más casual, con una vara en mano, todos los mafiosos en la calle se quedaban tiesos, esperando instrucciones. Yo estaba sentado en el suelo, lo vi de reojo, y me puse a dibujar garabatos con mi dedo en la tierra.

Él daba órdenes en japonés, y se puso a escribir una palabra en el suelo con su vara. Me detuve un momento y me puse a ver qué era lo que escribía. Era mi nombre, una de las pocas cosas que recuerdo de mi mini clase de japonés. Sin embargo, el había utilizado un símbolo diferente. Me puse de pie y me aproximé a él, le pregunté que si también era correcta la manera en la que yo escribía mi nombre en su idioma, me contestó que si, y me estaba explicando algunos detalles, cuando se detuvo y me vio, dijo:
- ¿Te sientes solo?
- Sí, ¿Por qué? – le respondí sorprendido.
- Tienes un aura y mirada muy solitarias – me contestó con una sonrisa tibia.

Luego, empezó a hacer unos dibujos en el suelo, era como si estuviera haciendo una cuadricula grande en el suelo, pero contaba mientras hacia cada trazo. Decía diferentes números, como 9, 17, 3, 25… y así. Al final fue uniendo puntos con su vara, hasta formar una figura de 6 lados como:

_______________________________
________________/______________|
_______________/_______________|
_____|_________________________|
_____|_________________________|
_____|_________________________|
_____|_________________________|


Me dijo que ese era el camino por el que mi vida iba, y que no era nada bueno, que tenía que cambiar, que ahora me encontraba en el extremo izquierdo, a punto de dar vuelta al lado inferior y que tenía que hacer algo para evitarlo. Al principio se me sentía escéptico, pero aquel “cruel y despiadado” hombre me empezó a contar algunas de las cosas que me habían pasado, sin decir muchos detalles.

Me contó que yo me sentía en un lugar muy seguro, con todo a mi favor y muy estable, pero un acontecimiento cambió las cosas y mis planes se vinieron abajo por solo apoyarme en una sola persona, tuve que comenzar nuevamente desde cero, tomando elementos para formar una nueva base en la cual ponerme de pie, pero que no había puesto nada sólido, que todo estaba tambaleante y si no me cuidaba y hacia algo al respecto, caería nuevamente y quizá esta vez no pudiese volverme a poner de pie. “todo fue muy rápido y actuaste como un albañil que levanta cimientos con mucho cemento y pocos ladrillos” – dijo [eso quedo grabado con claridad]

Tuve miedo, le pedí que me diera un ejemplo de lo que pudiera ser un buen elemento para poner en la base, me dijo que eso lo tendría que descubrir yo.

El sueño cambio, estábamos el capo japonés y yo, sentados en la banqueta de tierra, cuando se acercó un auto a nosotros, un tipo asomó la cabeza por la ventana del conductor, yo jamás había visto su rostro, pero tenía una sensación de que era alguien a quien yo conocía, me dijo:
- Wacha, un súper choque.

El auto subió rápidamente por la calle y después bajó a toda velocidad hasta el cruce con la calle paralela, que tenía un camellón. El auto, amarillo, se detuvo justo frente al camellón y dio un giro y regreso hacia nuestra dirección, tras él, venía un carro café 4 puertas, de esos cuadrados grandes de finales de los 70’s y principios de los 80’s, como algunos taxis, que van para el centro de Tijuana. Se acomodaron los 2 en la esquina de arriba en nuestra cuadra. Uno al lado del otro. Arrancaron y los vimos pasar frente a nosotros, despegando una enorme nube de polvo a su paso.

Se impactaron contra el camellón, el auto amarillo salió volando por los aires y callo del otro lado, ileso y siguió su curso a toda velocidad. El otro, el café, no corrió con tanta suerte; con el impactó y el peso que caracteriza a esos autos en la parte frontal, se giró en el aire y cayó sobre su techo; mientras el auto volaba por los aires, el pasajero de atrás salió por la ventana y, de hecho, el auto lo golpeó antes de quedarse quieto sobre la calle. El conductor se arrastró y escapó junto a una mujer que salió por la ventana del copiloto con un bebé en brazos. Llegaron los paramédicos y desperté.

Desperté con una sensación muy rara. “¿Qué estoy haciendo mal?, ¿Debo darle importancia a lo que dijo el mafioso japonés?, ¿Debo guiarme por los sueños?”
Nunca he sido una persona supersticiosa, y la verdad es que creo no creo en los sueños como premoniciones, pero, no sé, fue tan raro. Me fui a desayunar.

Fue otro día de tarea. Mi madre llamó, me mandó un paquete, yei. Parece que ya se apuntaron 2 tías a acompañarla en verano, ojalá que todo salga bien. Retomé un poco la escritura y empecé a hacer limpieza de la memoria de la laptop, de los 100GB que tenía ya nada más le que quedan 11GB, mucha música pues.

donnadie vacio 6:32 p.m.
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lunes, abril 24, 2006
 

Tú quieres que escriba para ti.
Y yo quiero que ella me lea.

¿Es que nunca se cerrará algún círculo en este lugar?

donnadie vacio 5:27 p.m.
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domingo, abril 23, 2006
 

Día 67 [22 de abril 2006]

A medio día abrí los ojos, estaba cansado, así que me metí a la ducha para despertarme bien, afuera el día estaba nublado y amenazaba con volver a llover. Desayuné un Croissant. Planche ropa y me bañé. Toño había dicho que tal vez iríamos a Madrid con Ana [la hija de su profesora de pintura] y sus amigas, pero que no era seguro.

En la sala estaban Perico y Carlos jugando PS2, jugué un rato, jijiji, solo para ganarles. En eso estábamos cuando llegaron algunos amigos de Carlos y se fueron a comprar las cosas para la comida, Toño se fue con ellos, yo me quedé arreglando algunas cosas en el cuarto y fui a comer.

Para cuando regresé, ellos iban llegando, estaban sacando todo de las bolsas, había comprado carne molida, chilli beans, tomate, elotes, Toño compró salsa y chiles serranos “La Costeña” [‘por sabor’], aguacates, limas, cebolla, tortillas, cerveza, entre otras varias cosas.

Toño se puso a hacer guacamole y yo le ayudé con los totopos. Éramos en total como 9 personas, solo me presenté con una amiga de Carlos llamada Patricia [creo], y con otro que también se llama Carlos. Con los demás conversé un poco, pero sin nombres.

Carlos me invitó a comer, yo ya estaba lleno, pero pues para no verme sangrón me hice un taquito [bueno tacote, ya no le cabía más a la tortilla {aquí les llaman ‘tortitas’, y eso me incomoda} de harina]. Cuando le puse los chiles serranos, los españoles no lo podían creer, je, de hecho uno de ellos les había ofrecido 50€ a quien se comiera una latita de chiles, jajaja, “los nativos no juegan” aclaró, me hubieran hecho bien esos 50€.

Si estaban enchilosillos los chilillos [illos illos], pero no me iba a dejar abajo a mi país, me comí 2 así de una, mientras me veían los españoles, sentí que la enchilada me jodía la lengua y como que quería soltarme hasta lágrimas, pero respiré hondo por la nariz y me aguanté cualquier gesto que expresara lo que el méndigo chile me estaba haciendo. I took it like a man.

Después de la comida, me fui al cuarto a seguir con lo de digitales y a ver algunos capítulos de South Park. Toño se fue a visitar a Ana, al parecer siempre no se iba a hacer lo de Madrid. Me quedé trabajando y de vez en cuando me iba a la sala a jugar XBOX con los amigos de Carlos. Me dormí temprano para seguir trabajándole al siguiente día.

donnadie vacio 9:19 a.m.
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En Espera



de que estés ahí esperándome

[mouse sobre la imagen, para ver foto original]

donnadie vacio 8:52 a.m.
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Día 66 [21 de abril 2006]

Viernes. Estuve leyendo mucho sobre como controlar el módulo de radio que voy a implementar en mi proyecto, tengo claro como el 70% de su funcionamiento y de cómo voy a hacer el programa que lo controle. Básicamente en eso se me fue el día. Afuera llovía mucho.

Jugué un rato con el PS2 con Carlos, que ya no me gana con equipos normales, yo siempre uso a mi equipo el Arsenal de Inglaterra, y ahora Carlos tiene que recurrir a un equipo formado por los mejores jugadores de todos los tiempos. Pero aún así batalla y a veces le gano. Pobre gachupín, no sabe con quién se está metiendo.

Carlos es buena onda, pero a veces es medio especial. Nos ha tocado que no quiere corregir lo que decimos, a Toño más que a mí. Por ejemplo, la otra vez estaban hablando de motos y Toño dijo: “Yo he manejado una moto…” y Carlos lo corrigió: “Conducir, que aquí decimos conducir”. O sea, no mames, no estamos en la primaria, ni él es nuestro profesor de español, bien que entiende pero no sé porque se aferra a corregir a los demás. Estoy esperando la oportunidad para decirle: “Ustedes dicen ‘subir para arriba y bajar para abajo’ así que no estés chingando” Pero buen pedo de todas maneras.

Me comentó Carlos que el sábado tendría una comida con sus amigos y que querían hacer comida mexicana y que ya le había dicho a Toño para que le hiciera el paro y pues que si podía ayudar yo también. Acepté.

Me dormí algo tarde, bajando cds, he descubierto algunas páginas donde se pueden bajar cd’s completos y ya bajé varios, como el de Madonna que quería [Ray Of Light], también bajé:
Virus de Hypocrisy,
Tigermilk de Belle & Sebastian,
And The Glass Handed Kites de Mew,
Twin Cinema de The New Pornographers,
The Great Cold Distance de Katatonia y
Cocktail de Belanova [si, me gusta Belanova, aunque usted no lo crea, desde hace como 1 o 2 semanas, Kenia me mandó 2 canciones y se me hicieron cool, pues va, viene el cd.]

donnadie vacio 8:47 a.m.
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Día 65 [20 de abril 2006]

Me levanté de la cama a las 7:23, me lavé la cara, me cambié, me fui a desayunar. El día estaba nublado, sentí frío, pero no me regresé por una chamarra.

Desayuné rápido. Llegué temprano a la escuela. Me senté en una de las bancas de metal que hay en los pasillos, mientras miraba las columnas del edificio. Es un edificio muy grande y aún así siento que hay mucho espacio sin aprovecharse. No he vuelto a subir a la terraza, lo haré un día soleado.

El laboratorio de control se está poniendo un poco pesado y tengo diseñar un controlador para un motor de corriente continua, parece que si tengo la idea bien de cómo hacerlo, pero necesito corroborar algunas cosas. Lo bueno es que Toño también lleva esa materia y aunque no vamos en el mismo laboratorio pues nos hacemos el paro, je, él me hace más el paro que yo a él, pero bueno, ya me tocará a mí.

La clase de digitales me sigue martirizando, pero ahí sigo, tratando de sacarle provecho, de aprender y de pasarla.

La profesora de mi clase de control va muy rápido, y a veces se me van algunos detalles, pero creo que si le voy entendiendo bien a todo, es la única clase en la que me siento completamente bien. La que más me gusta es el laboratorio de digitales, aunque no todo me quede claro.

En la residencia me puse a hacer algunas pruebas de digitales, con programas y estuve leyendo algunas prácticas de la escuela superior, para darme la idea de cómo hacer lo mió.

Después de comer me puse a ver videos, de una serie que acabo de descubrir, ya tiene como 1 año o algo así que se estreno. Está muy chistosa, me estaba riendo a carcajadas, me resultó muy graciosa, porque como buen niño tijuanense, estoy súper americanizado, en cuanto a la tele se refiere, o sea, la cultura gabacha me ha influenciado mucho, desde niño, veía las caricaturas en inglés, y los programas educativos como Sesame Street, y Mr. Roggers [me awité cuando se murió]. Bueno, la serie se llama Robot Chicken, y está llena de parodias de la cultura pop gringa, en sí no es como una serie con historia, solo es como si estuvieras viendo la tele y cambiando de canal y ves cosas extrañas, creo que cuando regrese a Tijuana voy a comprar los DVD’s ya investigué y cuestan 19.99 en la Wal*Mart, hasta ganas me dan de pedirle a alguien que me los envié porque la verdad me gustó mucho.

Luego un poco más del laboratorio de digitales. Me engrané haciendo eso. Así que se me hizo un pelín tarde para mi clase de Montaje y Edición de Video Digital. Además tenía que pagar la mensualidad del curso. Otra vez paseé a mi maletín por las calles de Alcalá, con mi porte rudo.

Llegué bastante tarde de hecho. Entré directamente a la oficina de Federico [el coordinador de fotografía], ahí estaba él, hablando con Natalia, al parecer nadie había ido a clase, ella estaba algo molesta, claro, la entendí perfectamente. [el año pasado, yo di asesorías de Algebra Lineal a un grupo de Jorge {mi tutor de la UABC}, y se suponía que era los miércoles a las 2:00 PM y los sábados a las 9:00 AM, y a veces me dejaban esperando y no llegaban los cabrones y pues me encabronaba, ahí yo no llegaba tarde] [llego tarde muchas veces, pero siempre llego]

Federico y Natalia hablaron conmigo acerca de que los demás no llegan o, que como yo, llegan tarde, Natalia me dijo que conmigo no había mucho problema porque iba adelantado, pero pues que el grupo no iba parejo y eso nos afectaba a todos. La verdad es que todo estaba perfectamente claro para mí, y pues a pesar de que Natalia ofreció quedarse [porque ya se iba, tenía que preparar una exposición para un reconocimiento a un escritor mexicano, Premio Cervantes 2005, Sergio Pitol] le pedí que se fuera, pues estaba apenado y en realidad no la necesitaba para avanzar con mi práctica. Pagué la mensualidad y regresé a la residencia.

No tenía ganas de salir a bailar, la verdad es que mis ánimos aún no se recuperaban del todo, la escuela me daba vueltas por la cabeza. Preferí dormirme temprano para al siguiente día trabajar con mi proyecto de digitales.

donnadie vacio 8:40 a.m.
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Tentador



'ffffffff' aiGrecito

[mouse sobre la imagen, para ver foto original]

donnadie vacio 8:26 a.m.
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Día 64 [19 de abril 2006]

Me desperté a medio día, cansado y con la mente en blanco. Ya no quería pensar en la escuela y en todas sus complicaciones. Dediqué el día a reír viendo videos chistosos y a leer cosas en Internet. Claro, de noche, si me puse a repasar unas cosas de control. Me fui a la cama temprano, justo a la media noche estaba cubierto con las sábanas que ya debería cambiar. Vi el partido de semifinales entre el Arsenal y Villa Real, Arsenal ganó 1-0, yei. Fue un día corto, estuve con los ojos abiertos solo 10 horas. Sin embargo, me dormí hasta después de las 2:00, estuve 2 horas dando vueltas en la cama, pensando en muchas cosas, en muchas personas, en palabras que me hubiera gustado decir antes de venir para acá.

donnadie vacio 8:24 a.m.
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Día 63 [18 de abril 2006]

Regreso a clases, anuncio de próximo examen de digitales, me entró la depresión, porque no puedo agarrarle las riendas a esa materia, el laboratorio como que más o menos, pero la clase de plano no puedo. Me frustra y me desespera. Desde el principio de este trip dije que no vendría a sufrir, pero es que siento gacho estar tan en blanco en las clases, de quedarme nada más viendo el pizarrón, escuchando la voz tediosa del profesor, de leer y medio entender y medio confundirme más. Y siento como que estoy gastando un chingo de dinero al estar aquí, de estar disfrutando de una vida súper cómoda y de todas maneras no poder hacer bien lo que se supone que vine a hacer, siento como si estuviera fracasando y eso me asfixia. En otra época hubiera sido peor, ya estuviera todo apachurrado, todo sin ánimos, porque aunque no lo parezca, sigo pensando positivamente, no pienso rendirme tan fácilmente, pero la estoy viendo muy difícil, es lo malo de estar acostumbrado a ser estrellita, los baches los tendemos a exagerar. Me animé un poco, viendo una buena movie: “Good Bye Lenin” [9.47]

donnadie vacio 8:22 a.m.
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Día 62 [17 de abril 2006]

Otro día casi casi cancelado, pura tarea, no hubo clases en la Universidad. Afortunadamente, ya para entonces regresaron los que atienden en la cafetería y comedor, así que ya comí bien. De todas maneras, por si las moscas, me fui al Mercadona a comprar pechuga de pavo y pasta.

Por la tarde/noche fui a mi clase de Montaje y Edición de Video Digital. Me llevé mi laptop, en mi súper maletín. Me gusta traer mi maletín, me siento cool, además que de todas maneras, cuando traigo mochila, es raro que la traiga en los hombros, por lo regular la llevo en una mano, y voy caminando rápido, algunos amigos me dan carrilla por eso, pero es que ya me acostumbré, llevo desde finales de la prepa cargando mi mochila con una mano.

El maletín causa miradas de intriga entre la gente, lo he notado, he notado que me ven con la caja esa de metal, negra con contornos grises, que tiene uno discos para combinación númerica, y que yo, para incrementar el nivel dramático del cuadro, sujeto con fuerza del mango y pongo cara de rudo, sin gestos, solo la mirada fija hacia el frente mientras camino firmemente y en posición perfectamente erguida. Y ya cuando no me ven, me río mucho.

Ya casi queda la práctica, y Natalia nos dio el material para la próxima, vamos a hacer un trailer para la película españolas “Princesas”, nos dio una copia de la movie y el sountrack, también nos comentó más o menos de que se va a tratar la última práctica, vamos a reeditar completamente una película, dijo que por lo regular escoge una película no lineal, y en esta ocasión será Sin City, hell yeah!, va a ser cool, ojalá que nos alcance el tiempo.

Otro pequeño break para ver una movie. Vi Femme Fatal, fuchi. Empieza bien, hay un lesboscene cool, pero luego, bleh, muy mal actuada y el final es una estupidez, que si la hubieran planteado mejor pudiera haber quedado cool, pero en fin, bad movie. [3.66]

donnadie vacio 8:20 a.m.
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Día 61 [16 abril 2006]

Desperté a medio día. Fuimos al centro comercial La Dehesa, ya no tenía comida. Para nuestra no agradable sorpresa, el mercado Alcampo estaba cerrado, “¡pinches españoles huevones!”, todo por la excusa del domingo de pascua.

Terminamos en una gasolinera. Compré chocokrispies, leche en tetrapack, un baggett, un bocadillo de chorizo, un jugo Sunny Delight y otro de esos que compré la vez que fuimos al cine a ver la de Volver.

Lo que fue el resto del domingo, me la pase intentando entender cosas de mis materias, tratando de avanzar algo con los proyectos y demás. Tomé un break para ver la película de Chocolat, que está bien, bastante agradable, una de esas historias bonitas, pero sencillas. [8.79]

donnadie vacio 8:16 a.m.
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Palacio Real



Pajaritos A Volar

donnadie vacio 8:04 a.m.
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Siempre son los niños quienes más sufren



ella quería hacer pipi

donnadie vacio 8:01 a.m.
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Luch Time at Plaza Mayor

donnadie vacio 7:57 a.m.
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miércoles, abril 19, 2006
 

Día 60 [15 abril 2006]

Abrí los ojos muy temprano, 9:00. Me preparé algo para desayunar, chocokrispies, me bañé y me preparé para salir, viendo antes algunos videos por aquí y por allá. El plan era ir a Madrid a turistear.

Poco después de las 12, salimos de las residencias. Yo me quería ir caminando hasta la estación, pero Toño insistía en que esperáramos el autobús; luego de andar un poco pasó uno y nos subimos; fue entonces cuando me enteré del obscuro secreto de Toño, la razón por la cual deseaba con tanto fervor irse en autobús; quería, él quería... quería comprar unos cds en una tienda que está cerca de la Plaza Cervantes, :p, es que Toño se engrana con la música española, Sabina y ese tipo de músicos son sus ídolos, al parecer había ido anteriormente a esa tienda y vio que había buenos cds usados a buen precio.

Fuimos, es una pequeña tienda, estilo ciruela eléctrica, pero un poco más fashion, hay videojuegos, películas, series de televisión y cds. A mí se me hizo cara, pero, pues yo no vengo con la idea de comprar ese tipo de cosas, so, solo estuve watchiando la mercancía.

Toño no encontró el mentado cd que quería. Caminamos de ahí hasta la estación, caían gotitas del cielo nublado, era un día gris a 15° C. Yo andaba bien veraneante, con mi camiseta de manga corta de San Cristóbal de las Casas de color raro, en la mochila llevaba mi chamarra fashion, pero me daba hueva sacarla.

Llegamos a la estación de Atocha a faltando 8 minutos para las 14:00, salimos por una puerta lateral, está vez no atravesamos la selva que está por la puerta principal. Al principio, tenía ganas de ir al Museo Reina Sofía, pero, ya estando ahí en las calles y ver el montón de gente que aprovechó su descanso de semana santa para atascar los museos, turistas. Jijiji.

Tons, mejor le dije a Toño que nos fuéramos a tripear sin rumbo, a ver que salía, ya tendríamos otros días para visitar museos sin tanta fila.

Ya viendo bien a Madrid, llegué a una conclusión: Madrid Sucks!

Claro que estoy bromeando, de hecho Madrid es una ciudad muy chingona, pinchis españoles aprovecharon bien todo el oro que sacaron de América. Madrid realmente es una ciudad bonita, entre más caminaba por sus calles de edificios color mármol o gris clarito clarito, Madrid, a diferencia de Alcalá de Henares, da una sensación de más libertad, a pesar de que hay muchísimo más gente, simplemente los colores de las calles, de los edificios te dan una sensación de estar en una gran ciudad, elegante y acogedora, todo brilla, sin deslumbrar, los árboles se mecen con el aire que viene del oeste y la gente camina en todas direcciones.

De hecho, hasta ganas me dieron de, en unos años, cuando sea grande, vivir en Madrid; Alcalá de Henares me encanta, pero Madrid tiene cines con películas en idioma original.

Yo andaba buscando audífonos, porque los míos ya valieron cacahuate, tan todos rotos, y tengo los del avión, pero no me gusta como suenan, su calidad es muy pobre, se escuchan como encajonados. Fuimos al Corte Inglés, a la que está por la Plaza del Sol, lo curioso de esta sucursal del Corte Inglés es que ocupa varios edificios, en una esquina está la librería, frente a ésta está como el departamento de entretenimiento, que es un edificio de 5 pisos, bueno 6 contando la planta baja, y ahí hay cds, películas, instrumentos musicales, computadoras, videojuegos, cámaras, televisores, estéreos, camisetas, mp3players, cdplayers, micrófonos, audífonos y muchas cosas más… ven a mi casa esta Navidad [si no sonó bien, antes de “y muchas cosas más” ponga “por eso”…]

Quería comprar unos como los que tengo, que se ponen como para atrás y no arruinan mi cabello sin peinar, pero me lastiman porque son de un estilo muy futurista y la verdad es que no me gustan, sin embargo, hay unos que son parecidos, pero están más cómodos, los sacaron del mercado un tiempo y los reemplazaron con los que tengo ahora, pero ya regresaron.

No había los que buscaba, de hecho, ni siquiera había otros de la misma marca, una señorita se acercó a atenderme, le dije: “estoy buscando audífonos”, me interrumpió apuntando el estante que yo acababa de ver, bosquejé una sonrisa y terminé mi frase: “sony”, “ah, se han agotado”, contestó puntual. Le pregunté si sabía de alguna tienda exclusiva de esa marca, viendo en mi mente la tienda que está en el segundo piso de Fashion Valley; me dio una tarjeta de servicio técnico, se lo agradecí e inmediatamente volteé la tarjeta para ver dónde estaba la tienda, mis ojos se distrajeron con unos números, sin poner atención al pequeño croquis de color azul, venían los horarios de atención y un letrero que indicaba “cerrado los sábados”.

Salí, había un vendedor ambulante frente a la puerta, era un señor de alrededor de 1.60 de estatura, regordete y con un bigote esponjado, vendía unas cosas que no recuerdo haber visto antes, eran cafés, de textura cuadriculada, firmes, y las tenía en 2 presentaciones con 2 variantes. La primera presentación, tenía la forma de un abanico de mano extendido y la otra presentación era un rollo, como un tubo. En ambos casos había la variante de que tuvieran en las extremidades algo de chocolate.

Escogí el tubo, con chocolate en los extremos claro. Tenía hambre y curiosidad, me recordó a las señoras que venden chicharrones frente a las iglesias, parques o en los sobre ruedas. El tubo este, [hasta ahora estoy pensando en que no pregunté el nombre], sabía a cono de nieve, o sea, está hecho con ese material. 2€.

Toño, en un abrir y cerrar de cartera se gastó como 50€ en 3 álbumes, consiguió el dichoso cd que tanto quería y compró otros 2, uno de Sabina y otro de no sé quién. Luego, entramos al Corte Inglés fashion, que está a contra esquina de la librería. En la planta baja del edificio fashion está la papelería y el hipermercado. La primera planta es perfumería y cosméticos primordialmente, y los pisos subsecuentes tienen ropa para hombre, casual para mujer, vestidos, para niños y niñas, para jóvenes y artículos deportivos.

Quiero comprar un traje, pero si lo compro será en Italia, como debe de ser, sin embargo, me he dado una idea con los que he visto por aquí y para los que me han gustado se ve bastante difícil la situación. Después de revisar la mercancía, salimos, con la tripa renegando, ya era buena hora para comer.

Fuimos a la famosa Plaza Mayor, [la que sale en la película Los Amantes del Circulo Polar, cuando están hablando de espaldas, sentados en unas mesas a la luz de la tarde]. Alrededor de toda la Plaza hay restaurancitos, y todos tienen un pequeño espacio para comer adentro y varias mesas al frente, abarcando parte de la Plaza.

Primero, nos dirigimos a un lugar a las afueras de la Plaza, nos sentamos alrededor de una mesa de metal cuadrada; pasó mucho tiempo y nadie nos atendía, entonces entramos al restaurante. Nos estábamos sentando, cuando un mesero, de unos 53 años, nos dijo que la cocina tenía un lío y que tardaría como 30 minutos, nos sentamos de todas maneras. Pasaron más de los 30 minutos y cuando volvimos a ver al mesero le pedimos algo para beber [ya de perdis, ¿no?], pero el don estaba medio enfadado o no sé qué, el caso es que ni nos peló y a la vez casi casi echaba a unas personas que acaban de entrar, diciéndoles lo mismo del problema con la cocina. Naturalmente, nos fuimos, con hambre, pero dignos.

Regresamos a la Plaza, yo buscaba un lugar donde diera el Sol, Madrid, ese día, tenía un cielo muy bello, con nubes esponjadas y blancas alrededor y un Sol que se paseaba y mostraba su rostro tranquilamente sin ser interrumpido. Toño está traumado con la paella, a mi no me importaba que comiéramos, solo quería comer ya y estar directamente en contacto con los rayos del Sol.

Comimos paella, Toño de carne y yo de mariscos. Me desesperan las soditas de aquí, son unas botellitas de 200ml o 20cl [centilitros], y no les das ni medio trago cuando se acaban. El arroz estaba bueno, aunque hasta hoy el más bueno ha sido el carísimo aquel de veintitantos euros que comí cuando fuimos a la arrocería en Alcalá, con Ana y Sarah [la hija de la profesora de dibujo de Toño y su amiga].

Mientras comía me percaté de que había mucha gente en el centro de la plaza, descansando. Entonces, cuando terminamos de comer, y pagamos, nos fuimos a hacer bola al centro y unirlos a los demás, tirados en el suelo, como: “hippies”, dijera mi amigo Polo. ¡Ah!, pero que rico, después de comer, tirarse en el suelo de piedra calientito, viendo el cielo y contando las ventanas que ven hacia el interior de la Plaza Mayor.

Ahí, en la Plaza hay show también, hay malabaristas, señores vendiendo unas piedras que terminaron por molestarme, porque hacen un ruido que después de un rato resulta muy enfadoso, hay gente cantando como estilo kareoke, y las estatuas humanas, a las que cuando le echas dinero en sus cajitas, cobran vida y empiezan a moverse de manera graciosa, como bailando, algunas hacen ruido mientras se mueven; me pareció curioso ver como, a pesar de ser una forma de entretenimiento bastante sencilla y vieja, la gente se sigue reuniendo alrededor de estas personas pintarrajeadas y forradas en una especie de engrudo.

Después de reposar la comida y tomar algunas cuantas fotos, comenzamos a caminar nuevamente. Se escuchaban tambores a lo lejos, se trataba de uno de esos desfiles de semana santa, “procesiones”, al parecer este tipo de eventos son muy comunes aquí, tienen bastantes participantes, muchos disfrazados, con túnicas y capuchas, unos con tambores y cornetas, desde niños hasta viejitos, todos con el común de la fe católica.

Estuvimos esperando ahí a que despejaran la calle, nunca he entendido bien el objetivo de los desfiles, y la verdad es que no me gustan, pero me quedé a verlo por la experiencia.

Continuamos caminando, entre más avanzábamos más me gustaba la ciudad, hay muchos parques y las calles están limpias. Llegamos sin querer al Palacio Real, es bonito, me dieron ganas de entrar, pero preferí hacerlo en otra ocasión, la verdad es que solo quería caminar y ver que más tenía que ofrecer Madrid.

Caminamos más hacia el norte de la ciudad, ya se estaba haciendo tarde, así que empezamos a retroceder, en dirección a la estación de tren. No nos fuimos directamente, entramos a un parquecillo que había por ahí, había unas cuantas personas jugando con sus perros. Extraño a mi perro.

Ya íbamos decididos a la estación de tren, cuando accidentalmente encontramos la famosa Puerta de Alcalá, la que usaron para el logotipo de las olimpiadas, cuando Madrid estaba compitiendo para ser la próxima ciudad cede. Más fotos.

El cielo al oeste ya estaba tornándose rojo, ahora si, directo a la estación. Me dormí en el tren, recargado en el marco de una ventana a lado izquierdo. Desperté justo antes de que llegáramos a Alcalá, eso me pasa seguido, es como un don, también en Tijuana me quedo jetón y me despierto justo antes de llegar a casa. Otro punto a mi favor.

Nos encontramos con Mónica en el camino a la estación de autobuses, nos contó que se había ido con unos alemanes, que rentaron un auto, a Lisboa y algunas ciudades vecinas, pero que había gastado mucho dinero.

Llegamos a las residencias como a las 21:30, yo tenía bastante hambre, así que me preparé algo de pasta [que dice que se cuece en 9 minutos, pero ahí me tiene como media hora batiéndole hasta que queda como quiero], abrí una lata de albóndigas que me había dado Lili y las vacíe en una especie de Tupperware y las calenté en el micro [así decían las instrucciones alternativas a calentarlas en una casuela]

Cuando al fin estuvo la pasta, eché en un plato una a una las 12 albóndigas con un tenedor. Luego la pasta, toda. “Para dos personas” ja!, pa mi solito, hice un batidero con la pasta y las albóndigas, me senté frente a la laptop, puse algunos capítulos de South Park y me puse a comer, yami yami. Se acabó.

Me dormí con la panza llena y con los ojos cansados de ver tantos videos.

donnadie vacio 2:29 p.m.
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sábado, abril 15, 2006
 

Día 59 [14 abril 2006]

Fue un viernes dedicado casi por completo a la escuela. Traté, vaya si traté, de concentrarme para hacer unos programas de digitales que tengo que entregar regresando, pero simplemente no avancé, estaba como dentro de una espesa neblina y no razonaba bien. Tuve algunos avances, pero nada en concreto. En fin, espero poder recuperarme.

Hoy me hice unos tallarines, se me había olvidado comprar mantequilla, así que le pedí a Toño que me regalara un poco. Hay 2 cosas que no me gusta de todo el ritual de cocina:
1) Cocinar con hambre. Es horrible tener la tripa desgarrándote por dentro mientras cocinas, porque huele la seudo comida que se está preparando y ya quiere algo. Me desespera estar ahí frente a la estufa y no poder atascarme lo que hay frente a mi para ya no tener hambre, pero no, hay que tener modales, hay que ser civilizado, y más aquí, frente a desconocidos, en un país de primer mundo, así que a apretar la panza con una mano y revolver con la otra.

2) Lavar los trastes. En realidad los únicos trastes que me molesta lavar son los que tienen restos de comida en ellos, je, o sea, que era comida de esa que mancha todo o que siempre se queda pegada, de la comida escandalosa, grasosa y chiclosa. Y los trastos que no tienen ese tipo de comida, pues los lavo sin problemas, no con gusto, pero sin problemas.

Después de comer, vi la película de Notting Hill, una chick flick, pero me mantuvo entretenido. De esas típicas comedias románticas, con Julia Roberts y, el tipo que nunca cambia de look, Hugh Grant. Es la historia de una gran actriz y un tipo de clase media que se enamoran, con los altos y bajos que ese tipo de relaciones tienen, con un final feliz, en sí, un buen sueño que a muchos nos gustaría vivir, no solo por lo de la actriz, sino porque ella hace varias cosas cute, sobre todo casi al final de la película. La frase que me dio risa: “Happiness Isn't Happiness Without A Violin-Playing Goat.” [la vi en castellano, pero eso es lo que dicen originalmente] Le daremos un 8.12 [i like chick flicks]

Una siestecita después de la movie, y luego a seguir con la tarea, hasta que me harté y me dio hambre, así que mejor me fui temprano a dormir, viendo otra película, una española de comedia: Torrente: El Brazo Torpe de la Ley – Bleh, la verdad es que no me gustó, la vi toda, pero no sé, simplemente no hubo algo notable de la película, aún para ser una comedia se me hizo mal actuada y la dirección dejó mucho que desear, pero bueno… una más al archivo de películas vistas. [3.31]

donnadie vacio 1:43 a.m.
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No se me ha olvidado tu rostro, ni tus gestos, ni tu piel.
No se me ha olvidado lo que paso, ni lo que nunca sucedió.
No se me ha olvidado lo que sentí, ni lo que dije.
No he olvidado todo eso, porque a veces, en días como éste,
Tengo unas ganas tremendas de sentirme triste.

Si, a pesar de ser feliz.

donnadie vacio 12:54 a.m.
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jueves, abril 13, 2006
 

Día 58

Hoy no fue un jueves de 28 horas, fue un jueves de tranquilidad al aire libre, de un atardecer envuelto en verde.

Me desperté a las 14:00, reposado, con hambre. El teléfono sonaba en la cocina, creo que fue lo que me despertó, sonó un buen rato, al cuarto timbrazo aventé las sábanas con las piernas y me estiré hacia la silla para jalar los pantalones, no me había puesto mi pijama de Sponge Bob porque ayer fui a lavar y quedó un poco húmeda, así que estaba en el baño encima de un calentón.

Me estaba metiendo en los pantalones, todo adormilado, el teléfono seguía sonando, pero para cuando por fin me puse de pie, se calló justo al mismo tiempo escuché el ruido de uno de los refrigeradores, ese ‘tttrrrr’ que hacen a veces.
- Demonios – pensé mientras me tiraba de espaldas nuevamente a la cama.

Estuve unos 10 segundos viendo el techo, en blanco, hasta que me abordó un impulso abrupto y me estiré de golpe, aventándome con los brazos de la cabecera de la cama y alargando las piernas.

Me puse de pie, prendí la computadora y revisé el correo. Mi madre acaba de comprar un monitor nuevo para la computadora de casa, porque el anterior se apagaba a cada rato, estaba poseído por el chamuco de seguro.

Desayuné empanadas de queso, de las que se tuestan. Abrí las bolsas que me había dado Lili el día anterior, hay bastante comida, albóndigas enlatadas, espagueti, unos como twinkies pero son de Bimbo, leche, cola cao en bolsitas, el zumo de naranja que estoy acostumbrado a beber por las mañanas y muchas otras cosas más, desayuno y comida para 4 días. Claro que ayer, me comí casi la mitad de las comidas, empecé con las que no estaban enlatadas, o para que yo las prepare, como carne y esas cosas.

Los brasileños no estaban en la residencia, seguramente habrán ido a buscar trabajo, al parecer Rapha ya consiguió en Madrid, cerca de la estación de Atocha, de mesero, empieza este sábado. También nos contaron que siempre les dieron permiso de quedarse en las residencias hasta el 15 de este mes, lo que resulta bastante conveniente porque aún no encuentran dónde quedarse.

Toño me había comentado, hace algunos días, que había visto un parque por el barrio del Val., detrás de la unidad deportiva. Entonces, el plan de hoy era ir a ese lugar para pasar la tarde.

Me lo había descrito como un lugar enorme, con muchos árboles y un río donde la gente pescaba.
- ¿Fotografíable? – le había preguntado, mientras me lo describía.
- Si, bastante.
- Pues, claro que vamos entonces.

Después de desayunar, me cambié y me estaba alistando; Toño ya estaba un poco desesperado, pero terminé de rasurarme la triste barba que me sale, justo a tiempo, y nos fuimos a paso veloz. Eran las 16:00.

En cuanto salimos de las residencias, vi el cielo y la ciudad, el día estaba excepcionalmente brillante, sentía algo en la atmósfera, el cielo estaba completamente despejado, ‘29°’ decía uno de los tantos relojes que hay por la ciudad.

- Que bonito día, ¿no? – me nació decir, cuando caminábamos por una calle cuesta abajo.
- Si – contestó Toño, mientras yo sentía como el Sol me calentaba la cara y el pecho.

En el trayecto de 30 minutos desde las residencias hasta el parque, nos cruzamos con varias nubes de polen que bailaban por las calles; la primavera ya llegó, y aquí, habiendo tantos árboles y plantas, es perfectamente notable el flujo de polen.

Son como pequeñas bolitas de algodón que flotan en el aire, se impactan con los cabellos y ojos, de repente vas por la calle y al dar la vuelta en una esquina te ves atrapado por una mini tormenta de cositas blancas o amarillas [y si tienes la una mente retorcida, a veces la idea de estar ahí no es tan bonita, porque sabes qué son esas cosas y sabes qué es lo que los árboles están haciendo con ellas]

La verdad es que el parque no era lo que yo esperaba, sin embargo, es bastante agradable de todas maneras, solo que está un poco descuidado, es decir, se nota que en algún tiempo fue muy muy bonito, ahora solo es muy bonito.

El río no es muy limpio, yo me lo imaginaba cristalino, hermoso, pero no, no es un cochinero de desechos, pero se ve un poco obscuro y hay pecesillos, patos y gansos. Hay un campo abierto grandísimo, que fue lo primero que vi y lo que más me impresionó, la hierba me llegaba hasta 4 dedos debajo de las rodillas. Dentro de ese enorme campo abierto, al que rápidamente le eché el ojo para ir a descansar bajo su sombra.





Pero, antes de aventurarme a explorar aquel árbol, seguí un poco el camino del río; había gente que iba de picnic, con canasta de comida y sabanas sobre las que descansaban; también había niños jugando, personas en bicicleta, una niñita sentada en una sillita verde viendo como su padre pescaba a la orilla del río.

Regresé al campo abierto y me dirigí al árbol solitario, mientras caminaba por la hierba tenía mucho cuidado de pisar la menos posible y de no destruir alguna madriguera de algún animal, tenía también algo de miedo de que una víbora me picara o algo por el estilo.

Toño y yo nos habíamos separado sin ponernos de acuerdo en dónde y a qué hora vernos, lo perdí de vista en el río.





Cuando al fin estuve frente al árbol solitario, me di cuenta de que no sería tan fácil descansar bajo su sombra, así que mejor me decidí a treparlo. A penas alcanzaba a poner mis manos en una de sus gruesas ramas, aventé mi mochila azul primero y después di un pequeño salto, me agarré con la mano izquierda de un pequeño orificio en una de las ramas e impulsándome con el pie derecho, que había apoyado contra el tronco del árbol, me fui hacia arriba, pero al querer apoyar el otro pie, me resbalé y caí de nuevo sobre la hierba [no, no me desparramé en el suelo, solo no me quedé trepado en el árbol].





Después de 3 intentos lo conseguí, mis manos estaban bastante raspadas, pero ya que estuve arriba el dolor desapareció por completo, me recosté sobre las ramas y me quedé viendo el horizonte hasta quedarme dormido.





Cuando desperté, como a la hora y media, saqué una botellita de agua de la mochila, le di un trago, después saqué la chamarra negra, el viento comenzaba a enfriar la tarde, luego un cuaderno y una pluma negra, comencé a escribir esto.

[a partir de aquí, es en la computadora]
Mientras escribía en el cuaderno, escuchaba a los pájaros revolotear alrededor del árbol, se escuchaban de fondo entre canción y canción. También escuché a lo lejos un caballo, lo busqué y lo vi, era café con una mancha blanca en el pecho.

Cuando terminé de escribir en el cuaderno, me puse a cantar, mi madre dice que no tengo la mejor de las voces para la cantada, pero que canto con sentimiento: “y eso también cuenta”, me dice cuando canto canciones tranquilas; se asusta cuando canto con voz de “demonio”, o sea, que me engranó en el cuarto o en el baño con mis rolas metalosas.

Esta vez, solo cantaba canciones tranquis, no quería que lo pájaros salieran todos asustados o que me cagaran en protesta. Los cds de hoy fueron, entre otros:
Mer de Noms de A Perfect Circle,
Letting Off The Happines de Bright Eyes,
Fever To Tell de Yeah Yeah Yeahs,
Worship And Tribute de Glassjaw,
Leave Here A Stranger de Starflyer 59
Y algunas canciones al azar de algunos otros.

Ya como a las 20:20, cuando el Sol comenzaba a ocultarse, me bajé del árbol, y me fui a caminar, a explorar los caminos del parqué, hay un gran sendero, del cual no vi el final, pero, lo recorrí por cerca de media hora, estaba al principio pegado al río. Hay bancas de madera, robusta, con vista a las montañas. Gente pasa por el camino corriendo o en bicicleta, unos pasean con sus lindos perros otros solo se sientan en alguna de las bancas a leer; el polen vuela por todas partes, hay mosquitos en determinadas áreas, volando en enjambre, no pican, solo están ahí suspendidos en el aire.





Por fin me decidí a salir del parque cerca de una escuela, caminé por una calle, derecho derecho, hasta toparme con el final. Afortunadamente aparecí en una calle que me llevó directamente a un camino conocido. Regresé a las residencias justo antes de que obscureciera por completo.

Me hice unos changüis de pechuga de pavo, que se acabo ya. Me bañé para quitarme los malos espíritus, descubrí que tenía una astilla en la mano del árbol solitario, se vino acoplada, me dio gusto, pero la saqué para que le diera el aire. Toño llegó como una hora después que yo, había ido a la Plaza de Cervantes a ver algo referente a lo de la semana santa, el lavatorio de pies o algo así.

Se me escaparon muchos detalles del parque, pero estoy seguro que volveré, al árbol solitario, al río pacífico, a las bancas robustas y a los lugares que me faltaron por explorar del parquezote, donde trepé a un arbolote y me quedé dormidote.


donnadie vacio 8:46 p.m.
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Silly Rabbit



trix are for kids

donnadie vacio 8:40 p.m.
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Día 57 [12 de Abril 2006]

Otro día común y corriente. Despertar tarde, inactividad. Lili me dio muchas bolsas, con mucha comida. No me fijé que había en ellas, solo las cargué hasta la mesa y me senté a comer mi última comida decente de esta semana. Le llamé a mi madre, era su cumpleaños y le tocó pagar la llamada. – Ya vendrán tiempos mejores – Me dijo riéndose quedito, [como solo ella lo hace], después de que le pedí disculpas por la llamada por cobrar. Me puse a estudiar y a hacer cosas de digitales. Me bañé. Vi muchos videos por Internet. De noche, nos juntamos en la sala, los 3 brasileños, Toño, un nicaragüense llamado Lenin y yo. Ellos vieron la final de la copa del rey, cuando yo llegué ya se había terminado. Pusimos una película. Amores Perros. La culpable de que después viera varias películas mexicanas asquerosas. Como “Y tu mamá también”, si, no me gustó. O la peor película que he visto en mi vida: “La Tregua”, ¡wakala de pollo! Por el amor de Dios, si no la han visto esa cosa, no la vean. Amores Perros me gusta, es una buena película, aunque la segunda historia está medio lenta, pero en general la movie está chingona. Me dormí por la madrugada, viendo más videos por Internet, me estoy volviendo adicto a una página de videos SpikedHumor

donnadie vacio 3:23 p.m.
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martes, abril 11, 2006
 

El Cochinero y Yo

donnadie vacio 7:51 p.m.
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Día 56

Puse el despertador para que sonará a las 8:30, salí a desayunar, hacia un poco de frío, mi cabello estaba todo alborotado, pero mientras caminaba me iba frotando la cabeza: “que suavecito” [si, estoy muy feliz con mis greñas].

Luego de desayunar, me fui a la sala de computo para ver si podía conseguir el cd de Ray Of Light de Madonna, que tantas ganas tengo de escuchar, pero nomás no pude. Me regresé todo desmoralizado al cuarto.

Afortunadamente me mandaron 2 cds el día anterior. Kenia [llamada telefónica larga] me mandó Numbers & Mumbles de Say Hi To Your Mom, un grupo que acabo descubrir hace como 2 días; y Abraham [el compilla que conocí por el programa de radio] me mandó Day Into Night de Quo Vadis, que me recomendó, yo no los conocía.

El cd de Numbers & Mumbles me gustó mucho [a Kenia se le hizo fresón] está bien tranquilo, bueno para trips o para cantar bajito en el exterior con el airecito de la tarde, hasta ahora hay varios tracks que se me han quedado grabados: “Pop Music Of The Future”, “Super” y “Let’s Talk About Spaceships”.

Por otro lado, el cd de Quo Vadis, es un asalto de melodic death bien elaborado con bastantes toques de thrash, [o un asalto de thrash con toques de melodic death]. Traen a un muy buen baterista, que, como es bastante común en los buenos cds de metal [al menos en los que a mi me gustan], hace que sus pedales suenen como una ametralladora. El track “I Belive” tiene muy buena estructura en la pila. Ahora, por el lado de las melodías, el primer track “Absolution (Elements Of The Ensemble, Pt. 3)" tiene unos buenos riffs, bastante intensos y bien entrelazados. La voz del vocalista no fue mucho de mi agrado, pero es soportable.

Así que estuve degustando los dos cds, me puse a repasar apuntes, los cuales necesito pasar en limpio, porque por las prisas en clase escribo todo para la fregada. Pagué lo de la comida en la residencia para este mes.

El banco que está dentro del territorio de las residencias, es un Santander, pequeño, solo hay una cajera y una ejecutiva. Un cajero automático en la parte de afuera. El banco es transparente desde fuera, o sea, toda la pared hacia la calle es de vidrio reforzado. Cuando entras, a mano derecha hay unos casilleros, en los que debes de colocar todas tus partencias metálicas y objetos electrónicos como cámaras, celulares y esas cosas, no hay guardias de seguridad; dejas tus cosas en uno de los casilleros, los cuales están numerados y son de distintos tamaños, son como 10 casilleros en una misma estructura metálica, lo cierras, le das vuelta a la llave y la retiras.

Ahora, frente a ti, queda una especie de tubo de vidrio, presionas un botón y se abre la cara del tubo que está justo frente a ti, entras y se cierra tras de ti; una voz grabada de mujer te dice algo como: “este es un sistema de seguridad, disculpe las molestias”, te encuentras dentro de un detector de metal, la llave si puede pasar, como que está calibrado solo para objetos más voluminosos; pasan unos segundos y se abre nuevamente el tubo, finalmente dejándote avanzar directamente hasta un letrerito en el piso que dice “espere aquí su turno por favor” con letras rojas sobre una base plateada, como a 1 metro y medio de la cajera. A tu lado izquierdo hay un escritorio de tamaño medio, donde hay una ejecutiva, con unos lentes de altísima graduación, de esos que la gente con problemas de ojo desviado tiene necesidad de usar, ella tiene unos 32 años, es delgada y sus gafas amenazan con caerse de su pequeña nariz. Hay una puerta detrás de ella, de vidrio, con unas escaleras misteriosas, de alfombra verde.

Ya que terminas de hacer tus transacciones, sales por el mismo dispositivo de seguridad, es probable que en este momento notes una puerta al lado, que dice: “salida de emergencia”, aparentemente ésta se abre activando cierta alarma. Metes la pequeña llave de metal brillante en el casillero que le corresponde, sacas tus pertenencias y la llavecita se queda pegada al casillero esperando a que alguien más la saque a pasear.

[Volvemos a mí.] Fui al Mercadona, a hacer una compra de emergencia, cereal, pan de barra, empanadas de queso y queso Philadelphia. Terminé el día escribiendo y bajando capítulos de South Park.

donnadie vacio 7:40 p.m.
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Mi Primera Mancha

donnadie vacio 7:32 p.m.
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Día 55 [10 de abril 2006]

Tempranito a desayunar. No había zumo de naranja, me decidí por el de manzana [a lo seguro, porque me ofrecían de melocotón y de no me acuerdo que más]. Ya desayunadito, estaba listo para empezar el día y hacer algo productivo. Al llegar al cuarto, una misteriosa fuerza me atrajo, me arrastró a la cama, y me dejó total y absolutamente dormido, no lo pude evitar, no pude resistirme.

De plano, estos días de vacaciones han sido de puro dormir y comer, soy como una especie de Garfield [esa caricatura la veía, pero porque no había más, no me gustaba mucho que digamos]. Otra vez desperté, otra vez me fui a comer.

Ya cuando regresé de comer, me puse a leer, tenemos en la residencia una azotea, o balcón, o no sé bien cómo llamarle. Está en el segundo piso, es decir, subes las escaleras rojas en espiral, y a los lados quedan dos habitaciones, y justo al frente queda una puerta que te lleva al exterior, es un espacio grande, cabe bastante gente en él, hay sillas blancas de plástico, y dos carritos de mandado, uno volteado, con las llantas para arriba, lo usan de asador. Desde ahí se ve la Escuela Politécnica y el Hospital Universitario, y claro, las canchas de tenis y arbolitos a lo lejos.

El día estaba tibio, y el aire fluía sereno. Jalé una silla cerca del pequeño barandal, que me llega como a la cadera, y me senté en ella sin darle mucha importancia a que estaba un poco sucia; estire mis piernas, las crucé a la altura de los tobillos y las apoyé sobre el barandal, me puse cómodo y empecé a leer. Me quedé dormido.

Finalmente, cuando me dio frío, entré al cuarto, y terminé de leer, si, al fin, creo que ha sido el libro que más rápido he leído. Algunos datos se me hicieron interesantes, y al principio, cuando menciona a Caravaggio me emocioné, acababa de visitar el Museo del Prado y sabía perfectamente de qué estaba hablando, ya soy bien culturoso pues… En sí, todo el libro me dio la impresión como si estuviera escrito para ser una película. El final me dio hueva, me decepcionó, y respecto a la trama en sí, coincido con alguien que leí por ahí, muy, pero muy predecible. En fin, sigo en busca de un libro favorito. [0 y van 4, yep a penas estoy intentando esto de la lectura, any suggestions?]

Después de la lectura, me puse a arreglar el cuarto, tenía un cochinero, soy muy desorganizado, mi escritorio estaba llenos de papeles, cables, monedas, envolturas de chucherías, circuitos integrados, alambres [no es lo mismo que cables], tarjetas, boletos de tren, autobús, pinzas, tape y otras cosas. La ropa en el closet era también un desastre, toda amontonada la limpia, la bolsa de la ropa sucia encima de todo.

Me tomó como dos o tres horas acomodar todo. Me cansé. Comí quesadillas. Y dormí temprano, bueno más o menos temprano. Ahora sí, el siguiente día para las cosas de la escuela.

donnadie vacio 7:28 p.m.
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Llegar de Noche

donnadie vacio 7:23 p.m.
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Día 54 [9 de abril 2006]

Domingo de súper mega flojera, dormí muchísimo, casi ni comí, bueno, si comí pero no en la abundancia en la que suelo hacerlo desde que estoy aquí. Mi madre llamó, ya se anda preparando para venir a visitarme en verano, por ahí de principios de julio nos veremos; me regaño porque tengo una multa sin pagar, la intentaba pagar antes de venir para acá, pero con las prisas y esto y lo otro se me pasó, sorry ma. Ya nos avisaron, desde Francia, que ya están los boletos para ir a ver a la selección de chútale mexicana el 27 de mayo.

Siempre no se me va hacer ver a Tool en España, poco después de lo del festimad y de lo de los boletos para el fut, investigué sobre los tickets para el concierto que van a dar en Barcelona, resultados: “Sold Out”. – Pues, claro… ‘Tool’.

Recuerdo la última vez que los vi, en San Diego, yo era jovén aún, fue el 21 de noviembre del 2002 en el Cox Arena, con Meshuggah. Habíamos comprado los boletos en una tienda que ya no es TicketMaster en Tijuana, PitBull records, o algo así, está [o estaba] en la plaza fiesta. A las 5 y tantas de la mañana estábamos Raúl y yo estábamos muriéndonos de frío haciendo fila para alcanzar boletos para el floor. Había 3 tipos en unas sillas de esas para camping. La venta empezaría a las 10 de la mañana, era un sábado de mediados de septiembre. Fue todo un show, porque primero el sistema se cayó y no había conexión con TicketMaster, pero se restableció justo a tiempo, y pudimos comprar los últimos boletos del floor, en total compré como 8 boletos, 3 nuestros, otros 3 de un batillo, Miguel, que después supe que era amigo de Rick [el del programa de radio] y 2 de una muchacha y un tipo que me recordaba un compañero de la secundaria.

Los concierto de Tool, son otro pedo, nada convencionales, mucha gente se enamora de la banda en los conciertos en vivo, realmente es una experiencia indescriptible. Muy, pero muy mucho recomendable.

No me va a tocar verlos en Europa, pero en cuanto regrese espero conseguir asistir a su Tour gringo, del cual aún no hay fechas, las checo casi diario.

Estuvimos buen rato viendo la saga Hades de los Caballeros del Zodiaco, Toño está bajando los nuevos episodios. Cuando los Caballeros del Zodiaco llegaron a la televisión pública mexicana, por TV Azteca, fue como todo una oleada de fanáticos, monitos, juegos, etc. Yo estaba como en 5to o 6to de primaria la primera vez que los vi, y me engrané un montón, obvio siempre hay gente que se queda más traumada que otras, pero me gustaban un buen. Recuerdo que esa época ha sido una de las que he tenido el hábito de dibujar, cada cierto tiempo me entraba la manía de dibujar, y cuando lo hacía, no lo hacía tan pior. Ahora prefiero la cámara a los lápices.

El caso es que van como 19 Ovas, [así les llaman a los capítulos estos], de los cuales ya había visto 13 hace como 1 año y tanto, y recientemente surgieron otros 6, tan entretenidos.

En si, el domingo fue un día de flojera, de recordar viejos tiempos, de no salir, de no bañarse, de dormir muchísimo, para luego dormir muy tarde.

donnadie vacio 7:15 p.m.
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Sentémonos a conversar

donnadie vacio 7:11 p.m.
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Día 53 [8 de abril 2006]

12 horas dormido, desperté y me fui a comer. Luego el baño. Habíamos quedado de ir al cine con la hija de la profesora de pintura de Toño y sus amigas, o sea, Ana [que creo que su nombre completo es Anabel], Sarah [la otra que andaba con nosotros cuando fuimos al Museo del Prado] y Marga [una que yo aún no conocía {Marga de Margarita}].

La cita era a las 17:00 en el centro comercial La Dehesa, de pronto Toño estaba presionando para que me apurara, si hay algo que me molesta es que me estén apurando, o sea, ya sé cuando es tarde, no necesito que todavía estén detrás de mí chingue y chingue, pero bueno, no dije nada, solo protesté sin acelerar el paso.

La residencia quedará casi vacía, todos los españoles se van a sus hogares a pasar semana santa, y los brasileños se tienen que ir para el miércoles, porque se salieron de su clase de español y no pueden vivir en las residencias si no tienen vínculos con la Universidad de Alcalá.

Llegamos al centro comercial 10 minutos antes de la hora, me senté con las piernas estiradas en un como escaloncito ancho. De las chicas ni sus luces como hasta 15 minutos después de las 17:00 – por eso me gusta tomarme mi tiempo. Querían ver “V for Vendetta”, pero la función era hasta las 19:45, así que decidimos pasar el tiempo en las maquinitas que están frente al cine.

Son bastante caras, todas cuestan 1€. Donde más pasamos jugando fue en el billar. Por increíble que suene, yo tenía sueño aún, me estaba divirtiendo, pero tenía ganas de una siestecita.

Ellas no sabían jugar mucho, eran las 3 contra nosotros 2, tiraban 2 veces ellas y nosotros 1. Al final casi nos ganan, así que mejor Toño declaró un empate con la excusa de que ya debíamos entrar al cine.

V for Vendetta es una de esas películas de héroes obscuros, de héroes enojados, al estilo Batman o The Punisher. Estelarizada por Natalie Portman, que sigue siendo bonita, aunque solo me ha impresionado mucho en la de Star Wars Episode II: Attack Of The Clones [una película que me aburrió y en la que solo puse atención cuando ella aparecía en escena], y por Hugo Weaving, conocido por todos como el agente Smith en la saga de The Matriz, a quien en V for Vendetta jamás le vemos la cara y con el doblaje al castellano terminan matando en sí la identidad del actor.

Entretenida en ocasiones, con algunos cuadros de buenos colores, sobre todo de contrastes, si les disfrutan películas de superhéroes, entonces les va a agradar esta, aunque en lo personal no me gusta que los superhéroes hablen tanto y menos de manera tan teatral como lo hace V.

Salimos como a las 20:00, un poco antes, ya hacia hambre, a pesar de que yo solito me trague unas palomitas grandes y un jugo [¿zumo?, aún no me queda clara la diferencia] de limón.

Los autobuses que salen desde el centro comercial La Dehesa son los de la línea 5, y generalmente salen llenos, de hecho tuvimos que esperar a que viniera un segundo bus, porque ya no cabíamos [bueno, según las leyes de aquí no cabíamos, si hubiéramos estado en Tijuana la historia hubiera sido diferente]

Nos tocó ir parados, íbamos hablando de cosas sencillas, tijereando a la gente, etc., etc. [todo ese tipo de cosas que se hacen en los autobuses cuando se va con amigos]. Dato curioso, que salio de entre una de las conversaciones ahí, los Convers [recientes, pero de esos así del estilo antiguo, de telita, los que todo mundo hemos usado] aquí cuestan la módica cantidad de 60€, [algo así como 75 dólares, por par].

Fuimos a buscar un lugar donde comer, pero primero una parada de emergencia en el McDonald’s, querían entrar al baño. Caminamos un poco por la calle mayor, hasta que dimos con un letrero que ofrecía el menú del día por 15 y tantos euros.

Había mesas de metal en la calle, frente al restaurante, juntamos 2 mesas y nos sentamos alrededor. Ya empezaba a hacer frío, pedimos bebidas y después el menú del día. Aquí los menús del día son bastante flexibles, nos dieron 5 opciones para escoger como primer plato y otras 5 opciones para segundo, al igual que con el postre.

De primer plato para mí, fueron unos langostinos asados, de segundo salmón, que estaba muy bien cocinado [¿o cocido?], muy suavecito, casi casi se deshacía en el paladar. De postre pedí una tarta de chocolate, esperando algo remotamente parecido a la muerte por chocolate de la vez que gastamos muchísimo en la cena, pero no, sabía como a esos chocolates rellenos de fresa, que no me gustan, lo deje a medias.

Acompañamos a las chicas a sus respectivas casas, porque somos bien caballerosos. Viven hasta el barrio del Val., por donde está la casa de la juventud y el centro deportivo, como a 25 minutos andando de la Plaza de Cervantes. Primero fuimos a la casa de Marga, que está en un edificio al lado de la oficina de correos, después a la casa de Ana, por ahí por los alrededores y finalmente a la casa de Sarah, como a 2 cuadras de la casa de Ana.

Fue una velada muy agradable. Regresamos con frío a las residencias, tuvimos que caminar como unos 20 minutos más, pero las calles ya casi están grabadas en nuestras memorias.

A las 2:20 ya estaba hecho bolita, debajo de las sabanas.

donnadie vacio 5:19 p.m.
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¿Tú o yo?



Mejor juntos...

[mouse sobre la imagen, para ver foto original]

donnadie vacio 1:08 p.m.
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Día 52 [7 de abril 2006]

Después de un jueves de 28 horas, el viernes se tuvo que recortar. Me la pasé echadote, dormidote y de tragón, “bienvenidas sean las vacaciones”.

Vi la película de 2001: A Space Odyssey, una de las tantas que me prestó Carlos, doblada al castellano. Una película muy recomendable, pero os advierto, a aquellos que no la habéis visto, se necesita tener ganas de verla y estar bien conciente, porque es una película pesada, y si no estás bien despierto seguro te duermes, como me pasó a mi la primera vez que la vi; lo que sucede es que casi no hablan y eso es bastante cansado, pero cuando te pones a verla con entusiasmo y realmente disfrutándola, la movie rules!

Me tomé un break del cuarto para comer y otro para ir a comprar pasta dental al Mercadona.

Ya por la noche, vi, otra película: “Rios de Color Púrpura”, una de esas películas de detectives, misterio, asesinato y close ups a tejido humano ensangrentado; me entretuvo pero solo eso.

Y ya, tan tan, mi primer día de vacaciones en la cama. La verdad es que no creo tener mucha actividad en este mini break, tengo que ponerme al corriente con las materias y sigo pensando en el verano, quiero ahorrar todo lo que pueda para luego despilfarrarlo por toda Europa. ¡Ajua!

donnadie vacio 12:36 p.m.
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Una de esas calles por las que suelo caminar



esperando el autobús

donnadie vacio 12:22 p.m.
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lunes, abril 10, 2006
 

Día 51 [6 de abril 2006]

A las 7 en punto se activó la alarma del despertador, es un sonido agudo intermitente, típico de los relojes despertadores baratos. No tenía muchos ánimos de levantarme aún, así que lo apagué y me cubrí nuevamente con las sabanas.

Hay un estado al que llego, a veces cuando estoy dormitando, estoy medio conciente, medio dormido, en mi mente se empiezan a formar imágenes, como de un sueño, empiezo a ver personas y cosas, pero estoy medio al tanto de que estoy dormido.

Entonces estaba entrando a ese estado, a ver caras extrañas y lugares lejanos, cuando una voz por allá a lo lejos dijo: “¡te estás quedando dormido!”. Me ha pasado varias veces, que estando dentro de un sueño me doy cuenta de que no es real y lo he aprovechado a mi beneficio, ya sea para despertarme o para girar las cosas y que sea aún más placentero.

Eran las 7:30, todavía buena hora para bañarme, acicalarme e ir a la escuela y llegar a tiempo. Ya tenía rato sin llegar antes que el profesor. Me senté en una de las bancas de metal que hay en el pasillo donde está el laboratorio a esperar, mientras escuchaba el cd de Turn On The Bright Lights de Interpol.

Saliendo del laboratorio, que está en el segundo piso [o primer planta, porque al primer piso le llaman planta baja] en el edificio oeste, bajé las escaleras y me fui al salon A4. Me senté en la fila de enfrente, con el libro abierto, me puse a leer para pasar el tiempo.

Pasaron 10 minutos y no veía que el profesor apareciera, me pareció extraño y hasta pensé que no tendría clase, porque él siempre llega a tiempo. De repente, apareció un señor, con bata de laboratorio blanca, de cabello gris y con unos lentes de armazón grande. Mi primera impresión, al verlo entrar, fue de que era un sustituto, pero luego que vi la bata y su cara, no me pareció que diera clase de digitales, me entró una especie de pánico, recogí mis cosas y salí rápidamente por una de las puertas del salón.

- ¡Te equivocaste de edificio wey! – pensé, y solté una carcajada -. La clase es en el edificio sur.

En está escuela todos los salones son parecidos, todos los pasillos de los mismos también se parecen, y los salones son A1, A2, hasta el A8, solo cambia de color, dependiendo del edificio en el que estés. El sur es amarillo, el este es verde, el norte es azul y el oeste es rojo.

Naturalmente mi clase ya llevaba 13 minutos de empezada cuando llegué, traté de no hacer mucho ruido con la puerta ni con el asiento y me senté atento a clase. Transcurrieron normalmente mis clases de digitales y de control. Salí con hambre a la residencia, pero gustoso de que las vacaciones al fin habían llegado.

Aún faltaban 2 horas para la comida, me comí una rebanada de pan y me tiré sobre la cama, siesta.

Desperté a las 15:00 y fui al comedor, con mi libro en mano, para aprovechar el tiempo. Comí hasta casi reventar, fue de esas veces en las que uno como que siente dificultad para respirar y para moverse, me voy a poner bien cerdo a este ritmo.

Carlos me ha prestado varias películas que tiene, casi todas exclusivamente en castellano. Después de comer me puse a ver 54 [a.k.a. Studio 54], una buena película, pero no una gran película acerca de una disco que existió en New York a finales de los 70’s, entretenida y divertida en algunas ocasiones, le doy un 7.68 de 10.

Luego, a clase de Montaje y Edición de Video Digital, tarde pero con calma. Natalia nos dio los videos para que pudiéramos trabajar con ellos en casa y para que al regresar de vacaciones ya tuviéramos terminada la práctica.

Al parecer los jueves van a ser de baile, de bares, de olor a cigarro, de calor y de frío, de gente a medio conocer y de gente nueva, de música repetitiva, de caminar, de caminar mucho de noche, de llegar a la residencia tan tarde que realmente es temprano.

Cuando iba llegando a la residencia, me encontré con Toño, Rapha, Perico [el amigo de Carlos] y Luís, iban ya, tan temprano [22:30] al Gabanna, se irían en el auto de Perico, la verdad, me dio gusto que ya se fueran, para no sentirme presionado a alistarme y eso, les dije que los alcanzaría allá, la prisa de ellos era el pisto gratis antes de la media noche, y como yo soy aburrido, pues no me interesa el alcohol, mejor tomarme mi tiempecito, comer algo, saludar a amigos allá a lo lejos y tomarme todo con calma, como me gusta.

Salí, sereno a la 1:00 menos 10, caminar de noche por estas calles cada vez más familiares me da una tranquilidad inigualable, comparable tal vez con caminar por ellas en la tarde; o como cuando, hace casi un par de años, me tiraba en el césped en la UABC, solo a ver el cielo o a dormitar.

A pesar de lo relajado que iba, caminando, me dieron ganas de escuchar algo violento, el cd seleccionado fue: Onset Of Putrefaction de Necrophagist, uno de esos cds de death metal del bueno, pero además con unos requintos muy bien elaborados, y con un tiempo que nomás no disminuye, muy, muy buen cd.

Ya no tomó el camino por el que solía pasar al dirigirme al centro de la ciudad, porque me di cuenta de que camino menos si me voy por el rumbo donde vive Kony [una de las alemanas que conocí la semana pasada] me ahorra más tiempo y esfuerzo, porque no tengo que subir puentes ni dar tantas vueltas, además que a decir verdad, ya me estaba aburriendo de ver los mismos edificios.

No había ni una persona por las calles, era como si de repente la ciudad hubiese sido un enorme escenario solitario, donde el único personaje era yo, con mis audífonos en los oídos, una botella de agua a medias y mi paso rápido habitual, atravesando una escena fría con luces tenues y un cierto sentimiento de melancolía en el aire, pero a la vez, con una sonrisa muy notable en mi cara. Soy feliz. [contradictorio, pero así es]

Llegué al bar como a eso de la 1:30, había bastante gente, como suele haberlo a partir de la media noche. Eché un vistazo mientras me dirigía al baño, no vi a nadie conocido. Después de mi breve visita al pipiroom atravesé nuevamente la pista de baile y, ahora, me topé con mis compas, Vítor ya se los había alcanzado, estaban bailando en un circulo con Mónica y algunas de sus amigas, esta vez de plano no supe ni que show con sus nombres, solo noté, por su acento, que eran francesas.

Estuvimos bailando un rato, puse mi sweater sobre un mueble que había por ahí. Como a eso de las 2:15 los homies decidieron que ya era tiempo de irse. Yo me quedé, a penas estaba calentando, Perico se quedó también, estaba aferrado a ir tras 2 chicas que le gustan desde no sé cuántos jueves. Yo solo quería bailar, no quería pensar en conquistas.

Perico es gracioso, pero raro, tiene sus tácticas medias raras para bailar con chicas, me pedía que me quedara en mi lugar, ahí por donde él estaba, y que así las chicas iban a llegar solitas, yo quería ir a otro lado, sentía medio raro estar ahí bailando cerca de un dude. Soporté un rato, pero ya mejor me fui. Me puse bailar con otra francesa, una que había estado en el grupito con Mónica.

Después de un rato, me cansé y me salí. Luego regresé por mi sweater, para irme al Can Can [una nueva corrección, no es Kan Kan, es Can Can, ya leí el letrerito]. Perico se acopló. En el camino me iba contando sus aventuras, de las cuales, la verdad, solo creí como el 33%, pero igual eran divertidas.

En el Can Can hay ropero gratis, te dan un ticketcito con el que recoges tus pertenencias a la salida, está arriba, por los baños. Dejé mi sweater ahí, es de mis sweaters favoritos, es un billabong beige gruesecillo, está decentón, pero igual es casual, cuando lo compré hasta pensé en comprarme otro igual, pero en gris [a veces soy fashion].

Fuimos al sótano, donde está la pista de baile. Perico se quedó sentado en unas bancas que están pegadas a la pared derecha, cerca de un cactus de mentiras. Me paré sobre la banca y busqué entre el montón de gente a alguien conocido, sabía que Mónica y sus amigas estarían por ahí. Cuando finalmente las encontré, fui de acople.

Estaba Mónica, con sus 2 amias polacas de la semana pasada [que no supe como se llamaban], una francesa morenita que rápidamente se fugó con un tipo pelón y de bigote, y otra polaca que se llama Asia [que se pronuncia Asha que es diminutivo de Johanna, que se escribe Joana, si, los polacos son raros].

Ahí estuvimos bailando y platicando, resulta que Asia estudia ingeniería en electrónica, pero ya está por terminar, solo le faltan como 2 asignaturas y 1 proyecto o algo así escuché distorsionado con el ruido de la música y las risas de la gente.

Como a las 3 y algo se fueron las polacas de la semana pasada y sólo nos quedamos Mónica, Asia, Perico [que se nos junto un rato, solo para irse unos 10 minutos después que las otras polacas] y yo.

Cuando finalmente quedábamos Monica, Asia y yo, Asia hacia caras de molestia porque había un tipo que estaba atrás de ella que la molestaba, es decir, el tipo no decía nada, pero era de esos que nomás están viendo a ver que chingados tocan, pero sin tocar, o sea, a ver…. Trataré de explicarme mejor… como los weyes que están en los camiones y nomás se pegan a la gente.

Me di cuenta de eso y la salida pacifica que se me ocurrió fue jalar a Asia y ponerme a bailar con ella, de esas de dar vueltas y toda la cosa, luego agarraba también a Mónica y le daba sus vueltecillas y así los tres estábamos rotando en el pequeño lugar que teníamos. Estuvo cool, porque pasamos de una situación incomoda a una muy divertida.

Ya como a las 4:08 de la mañana nos salimos del lugar aún atiborrado de gente. Pasamos al ropero por nuestras pertenencias y nos encaminamos hacia casa de Mónica. Mientras caminábamos, platicábamos de diferentes cosas, como los planes para semana santa, los cursos de español y cosas por el estilo.

Mónica vive cerca de la estación de tren, la dejamos concluyendo una conversación de cuándo usar el “podría” y el “pudiera”. Asia y yo caminamos por las calles, hasta su piso, me contó que en Polonia el doblaje de las películas es diferente al de España [obviamente el idioma, pero, esperen ahí viene lo bueno], resulta que [¿digo mucho resulta que?, bueno ya…] en Polonía, cuando doblan una película se escucha el audio original y sobre éste, se escucha la voz de una sola persona traduciendo los diálogos de todos los personajes. Al principio, al ver las películas dobladas en España, ella extrañaba la voz del señor polaco a la que estaba acostumbrada, lo que son las costumbres.

Yo le conté que extrañaba los AmPm’s que tan buen paro hacen al andar de madrugada por la calle, nada como llegar y sentarte a comer sopa Maruchan alrededor de una mesa negra. El AmPm me trae muchos buenos recuerdos, muchas risas, muchas historias, muchas miradas de guardias de seguridad claramente al borde de dormirse. El AmPm no es mexicano, pero ciertamente que es tijuanense.

Asia vive cerca del puente que ya no quiero cruzar tanto, pero tampoco me iba a dar toda la vuelta, así que lo atravesé cansado, escuchando música, algo más relajado y con bastante sentimiento en las letras: Digital Ash In A Digital Urn de Bright Eyes, resaltando de este cd una canción que se llama Ship In A Bottle, de la que me encantan las primeras líneas que van algo así: [coff coff]

I wanna be the surgeon that cuts you open
and fixes all of life's mistakes
I wanna be the house that you were raised in
the only place that you feel safe
I wanna be your shower in the morning
that wakes you up and makes you clean
I know I'm just the weather against your window
as you sleep through a winter's dream ♪


Llegué a la residencia a las 5:08, con las piernas cansadas y con un horrible olor a cigarro. Así que mi primera parada fue el baño, me deshice de las ropas apestosas y me metí a la regadera, el agua estaba calientita, me tallé como 3 veces la cabeza y el cuerpo, porque se me hacía que aún olía a humo de tabaco y nicotina, si hubiera sido mariguana, me hubiera importado poco y así me hubiera dormido, la mariguana no es tan apestosa como el tabaco, hasta huele rico a veces. [No, no soy ningún mariguana, solo que no es tan hedionda]

Como faltaba poco para el desayuno, me quedé despierto, esperando mi bendición y chismeando. Fui a desayunar como a las 8:30 y terminé durmiéndome a las 11:18 del viernes. Good Times.

donnadie vacio 12:23 a.m.
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jueves, abril 06, 2006
 

de la serie Otro Día Común Y Corriente


la batidora




sepa la bolsa




huele a mojado, huele a mojado ♪




el chorrito que tenía gas




graffiti húmedo



échele los kilos

donnadie vacio 11:48 p.m.
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Día 50 [5 de abril 2006]

Las 14:02 sin duda alguna son una buenísima hora para despertar. Fresco y airoso me puse de pie, con una sonrisota de oreja a oreja, fue de esos despertares de alegría, de ganas de reír sin razón alguna, de esos días en los que se vuelve a un estado básico de felicidad y de inocencia.

Necesitaba ir a lavar, pero primero, había que comer algo. Desafortunadamente, lo único con lo que contaba era un bolillo y coca cola, que Toño me había comprado un día que él no quería dormir. Nunca he sentido los estragos de la soda a la hora de dormir, cuando tengo que dormir duermo, la única cosa que me mantiene despierto es mi cerebro y mis pensamientos raros.

Total, me comí el bolillo, así solo y me tomé la soda. Me cambié y me fui al Mercadona. Primero quería ir a Alcampo, pero estaba lloviendo y no me quería mojar tanto. Antes de ir al hipermercado, dejé la ropa en la lavandería.

Cuando salí de la lavandería, la lluvia empezó a arreciar, seguían siendo delicadas gotas, pero caían más de ellas cada vez, pintando el suelo de otro color. Muchas veces, cuando veo las cosas mojadas, siento que los colores resaltan más, como aquí, los caminitos rojos por los que ando toman un rojo más intenso y más serio a la vez.

Mientras caminaba, la lluvia se estrellaba contra mi cara, me estaba empapando, el aire era frío, yo iba cantando, cantando bajo la lluvia, sin baile; no aguanté todo el trayecto, porque empecé a sentir como mi cara se congelaba; a veces, cuando hace mucho frío, no puedo hablar bien, y las sss y las ch’s me salen atropelladas.

Llegué empapado al Mercadona, el agua escurría de las mangas de mi chamarra, pero la calefacción del lugar evaporó rápidamente los residuos de lluvia con los que entré. Al principio no estaba muy seguro de qué estaba haciendo ahí, como que por un momento mi mente se separó de mi estomago, y me sentía un poco fuera de lugar.

Caminé entre los pasillos, solo viendo los estantes, recorrí todo el mercado hasta llegar nuevamente a la entrada, donde, por fin, tomé una canastita, las cuales han sido cambiadas, ahora son de un color verde más fuerte, además de que ya son de las que tienen una larga agarradera y llantitas, para no tener que andar cargando, como en Alcampo.

Compré una barra de pan, sin orillas [si, ya me gustó], pechuga de pavo, de la que tengo que cortar yo los pedazos [¿Trozo o pedazo o cacho?], queso para pizza, empanadas de tostador, de 3 quesos, queso Philadelphia y queso para changüis [si, mucho queso], una soda que decía que tenía 6% de zumo [a.k.a. jugo] de limón, tallarines para hacerme un día de estos y, nada más y nada menos que, unas semillas de girasol sabor Tijuana, así como lo leen, “Sabor Tijuana”, aún no las pruebo, porque quiero compartirlas con los demás en la residencia, entonces la próxima vez que nos juntemos para ver una movie o algo las abriré. Carlos me ha dicho que son buenas, espero con ansia comerlas, a ver si saben a tacos el gordo o hot dogs de la plaza o tacos de pez o a comida de maquila [si he comido en una maquila, cuando era joven, trabajé como 4 meses, pero esa es otra historia], o tal vez sepan a pan de la panadería Ensenada o a la panadería que está debajo de la casa de la abuelita de mi amiga Evelyn, o a carne asada con amigos y/o familiares, o a las tortas de ruffles que comíamos cuando patinábamos, o a la nieve del tepoz, o a las quesapizzas de la secundaria, o a tortillas de harina, o a todas esas que se me olvidan en este instante.

Cuando salí del Mercadona, el Sol estaba radiante, el cielo semidespejado, las nubes se habían alejado ya se marchaban hacia el horizonte, a esconderse tras las montañas. El contraste fue lindo, fue como: “días grises sin comida, días coloridos con comida”.

Dos bolsas, una en cada mano, en una iba la soda y la barra de pan, en la otra, todo lo demás. La luz del Sol se estrellaba con los charquitos de agua que quedaban por aquí y por allá.

Me detuve en una esquina, a tomar fotos, bajé las bolsas. Cuando tomé nuevamente las bolsas, miré que una de ellas escurría líquido, supuse que las había puesto sobre algún charco. Pero seguía escurriendo, era la soda. La saqué rápidamente y un chorrito me atacó, me mojó la frente. El embace se había quebrado, tenía un pequeñísimo orificio, como hecho por una aguja, del cual salía un fino chorro de soda, que se esparcía con el aire y se convertía en una delicada niebla de gas, agua y sabores artificiales, ah, si, y 6% de judo de limón.

Me dio risa, de esa risa ingenua que hacía algunos años olvidé y que apenas hace unos meses recuperé, es bueno reír así, con esa libertad. Lo primero que hice fue tapar el orificio con mi boca, tratando de tomar todo el líquido que quedará a ese nivel. Recordé los tiempos de los Pau-Pau’s, de cómo los niños con los que conviví le hacían un hoyito debajo, y por ahí se lo tomaban, yo nunca hice eso, me daba más flojera estar mordiendo el plástico que simplemente quitar el aluminio de arriba, ahora que lo pienso, yo no tomaba Pau-Pau’s, tomaba Frutsis [de naranja o limón, nada más], los Pau-Pau’s me sabían a tierra al final.

Luego, me puse a jugar con el chorrito, porque me cansé de estar pegado a la botella, entonces la ladeé un poco y así me la llevé en una mano. Escuchaba el sonidito del gas escapándose, a pesar de que tenía puestos mis audífonos, era un cd tranquilo, Louder Than Bombs de The Smiths, depresivo de hecho, contrastante con mi alegría infantil, creo que la canción en ese momento era “Half A Person”.

Dejé las cosas en la residencia, me tomé dos vasos de soda, para que ya no se escapara. Puse la ropa a secarse. Luego una siestecita.

Cuando desperté metí en la tostadora una de las empanadas, que terminó chamuscándose, pero de todas maneras estaba buena. Fui por la ropa y en el camino me encontré a Rapha y a Vítor [me había equivocado, no se llama Víctor, se llama Vítor]. Me comentaron que era el cumpleaños de Luís y que pensaban comprarle un pastelito y pues felicitarlo en la residencia.

De noche, nos juntamos todos, menos Toño que estaba en su clase de pintura, a ver el chútale, con las botanas ahí y las chelas y todo. Fui por la cena con Lili, la pedí para llevar, pone todo en platitos de plástico y los tapa con papel aluminio.

Los brasileños a cada rato me preguntaban por el paradero de Toño, ya estaban desesperados por sorprender a Luís. Ya como a las MIL 9 MIL, llegó Toño y por fin le dimos la sorpresa a Luís, estábamos casi todos los de la residencia: “Carlos, Rebeca, Reyes [otra equivocación, la chica no se llama Rey, se llama Reyes], Rapha, Toño, Vítor y Melinda [que no viven aquí], Bea y su novio [que tampoco vive con nosotros] y yo, faltaba Rosalía que había salido por algo de la escuela.

El canto de las mañanitas fue medio raro, cada quien cantaba su cura, yo mejor tomé fotos. Era un pastelito, como de 18 cm de diámetro, todos comimos un poco, tenía chocolate y nieve y no sé qué, no soy muy fan de los postres, o sea, no se mucho de postres, estaba bueno.

Llegó la hora de dormir, me iba a bañar, pero me dio flojera y me dormí así todo crusty, de todas maneras era temprano, así que puse el despertador para alcanzar a bañarme antes de ir a la escuela.

donnadie vacio 9:06 p.m.
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